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    16.11.2011

    ¿Qué son los alimentos funcionales?

    Los alimentos funcionales son alimentos que, además de su aporte nutricional normal, han demostrado científicamente ser beneficiosos para alguna función del organismo, mejorando la salud y el bienestar. Existe la controversia de si llamar funcionales solo a aquellos que han sido industrialmente procesados y también a aquellos que naturalmente poseen estas sustancias beneficiosas. Como muchos otros adelantos inteligentes, el concepto de alimentos funcionales fue ideado por Japón en su afán de mejorar la salud de sus habitantes, aunque el concepto estaba presente mucho antes en nuestra legislación.

    Un ejemplo de alimento funcional histórico en Chile es la sal yodada. En Chile a la sal de mesa se le agrega una pequeña cantidad de yodo, con el fin de prevenir el escorbuto, enfermedad que consiste en la inflamación de la glándula tiroides y que se produce por la falta de yodo en la dieta. Como Chile tiene 4.000 km de costa pero no consume pescados y mariscos que son ricos en yodo regularmente, entonces el estado incorporó el yodo en la sal, producto que sí todos consumen regularmente.

    Pero también hay alimentos saludables y funcionales en la feria; las cebollas y el ajo ayudan a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de cáncer. Además la cebolla y la chicoria contienen Inulina, un azúcar que no engorda y que fomenta el desarrollo de lactobacilos en el intestino, los cuales son beneficiosos. Como la cebolla, el ajo y la chicoria no son fuentes importantes de otros nutrientes, su consumo no se justificaría más que por su sabor y por sus efectos benéficos para el organismo, al igual que la linaza, que contribuye a disminuir el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, y aquí me refiero a la diabetes, hipertensión, insuficiencia cardiaca, asma y obesidad mórbida, entre algunas otras.

    Pero también existen alimentos procesados a los que se les adicionan sustancias beneficiosas intencionalmente. Este es el caso de los yogures que se promocionan como beneficiosos para el transito intestinal. Éstos contienen microorganismos adicionales a los del yogur normal.

    En este tema, las legislaciones de países que llevan tiempo en esto son más fuertes que la chilena, así que citaré los requisitos de la agencia de alimentos de USA:

    Los alimentos funcionales deben ser alimentos, no suplementos alimenticios.

    Deben ser seguros para la salud, totalmente inocuos.

    No se acepta que se les atribuyan beneficios médicos, es decir, de ningún modo reemplazan un tratamiento médico o medicamentos debidamente prescritos.

    Su etiquetado no debe inducir a engaño.

    Los beneficios deben ser ampliamente reconocidos por los consumidores y las autoridades. No se les pueden atribuir beneficios que no estén debidamente comprobados.

    Lamentablemente el avance en ingreso de nuevos alimentos funcionales al mercado chileno va mucho más rápido que el avance en la legislación. Por ejemplo, la legislación chilena no contempla aún el término Alimento Funcional, y de ello podría esperarse que alimentos sean promocionados como funcionales cuando en realidad lo son o no tengan diferencias con los alimentos “normales”. Como el único que puede proteger su bolsillo y su salud es usted mismo, sugiero que se informe, lea las etiquetas, consulte a su nutricionista o en webs serias especializadas, tales como la Revista Chilena de Nutrición, que puede encontrarse en el portal www.scielo.cl, para que, como un consumidor informado, aproveche todos los beneficios de una alimentación saludable.