Invita a tus amigos a usar nuestra aplicación

Usan la aplicación de soychile.cl

    10.04.2012

    La sustancia que provoca enfermedades y desmasculiniza

    “Disruptor endocrino” Así es clasificado el bisfenol A, BPA o 4,4′ –isopropilidenedifenol, un compuesto de amplio uso industrial. Disruptor endocrino significa que interfiere la función de las glándulas endocrinas, que son las responsables de la secreción de las hormonas. Esta sustancia al ser suministrada a ratas de laboratorio ha conseguido afectar la reproducción, las glándulas mamarias, el metabolismo y el comportamiento de una manera particular, como señala el título del boletín de investigación de la Universidad de Missouri publicado por la profesora Cheryl Rosenfeld el 27 de junio de 2011: “Ratones machos expuestos a BPA son desmasculinizados y se hacen indeseables a las hembras”. El estudio añade que los ratones machos expuestos a BPA tienen dificultades para encontrar una pareja femenina en su ambiente. Otros estudios realizados en otras universidades también señalan que se encontró que el BPA en ratas perturbaba las hormonas del desarrollo provocando una pubertad precoz, afectando la fertilidad, aumentando el número de células grasas (adipocitos), inducía ciertas alteraciones que suelen preceder al cáncer y producía problemas de conducta.

    Otro estudio en China señaló que los trabajadores de una fábrica de plásticos donde están expuestos a altas cantidades de BPA en el ambiente, presentaron un aumento en disfunción eréctil y otros problemas sexuales.

    También un estudio publicado en la revista JAMA (Journal of the American Medical Association, o Revista de la Asociación Médica Americana) señala que las personas expuestas a BPA presentaron elevadas concentraciones de esta sustancia en la orina, y que dicha concentración pudo ser asociada a mayores índices de enfermedades cardiovasculares, diabetes y trastornos hepáticos (Publicación de la revista JAMA de septiembre de 2008. volumen 300, Nº11).

    Todo esto parece sombrío pero lejano, no obstante me he reservado aún la siguiente información: el BPA es una sustancia utilizada en la elaboración de una gran cantidad de plásticos duros como botellas de jugos y bebidas gaseosas, el barniz sanitario interior de las latas de conserva, envases para comidas precocinadas, envases tipo tupper y mamaderas para bebés.

    Un estudio realizado en la Universidad de Harvard determinó que personas que habían bebido sopa enlatada durante 5 días, presentaban 1.221 veces más BPA en su orina que personas que habían bebido sopas naturales. También en USA se determinó que al calentar las mamaderas a 80ºC, el BPA se pasaba a la leche en cantidades significativas, de modo que efectivamente los BPA se pasan desde los plásticos a los alimentos y de ahí a las personas.

    Sin embargo, pocos países han hecho algo al respecto pues hasta ahora no existen estudios definitivos en humanos, aunque los estudios en ratas son más que concluyentes.

    Francia no ha querido esperar en la indecisión política y ha aprobado su prohibición en octubre de 2011, de tal modo que a partir del 1 de enero de 2014 ningún envase de alimentos podrá contener BPA. La Unión Europea ha seguido el ejemplo y lo ha prohibido para mamaderas desde ahora mismo.

    Hay investigadores españoles que señalan que las evidencias actuales son suficientes para afirmar que el bisfenol A aumenta el riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares, ambas asociables a trastornos hormonales, pero por otro lado, se sabe desde hace más de 60 años que afecta las hormonas sexuales y no se había hecho nada.

    Yo creo que el ciudadano informado no necesita esperar que las autoridades legislen. Si hoy estoy conciente de esto, entonces mis hijos utilizarán mamaderas de vidrio, disminuiré el consumo de productos enlatados y de productos envasados en plásticos duros, todo a la espera de que se prohíba el BPA en los plásticos.

    Al conocer más de los efectos que provocan los químicos que rodean a la industria alimentaria moderna, yo como ingeniero en alimentos siento un profundo vacío, ya que en el mundo los estudios de ingeniería en alimentos no consideran estudios de salud pública, de modo tal que la industria alimentaria fabrica ciegamente con todas las novedades que ofrece la tecnología, mientras que la salud corre atrás comprobando la inocuidad de tales adelantos.

    Todo esto invita a una profunda reflexión pero ya he alcanzado la extensión acostumbrada en mis columnas, así que guardaré esa reflexión para una próxima ocasión, sin embargo puedo lanzar una pregunta: ¿cuántos de los trastornos que experimentan las personas de nuestra sociedad podrían deberse a los alimentos industrializados? Evo dijo que era el pollo y algunos se rieron, pero ante el peso de la evidencia, parece que convendría revisar minuciosamente los alimentos para encontrar la respuesta.