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    31.08.2012

    La huella humeda que todos dejamos

    Todos sabemos que nuestro cuerpo está compuesto por aproximadamente un 60% de agua y por lo tanto, lo que le afecte al agua, nos afecta a nosotros. No obstante, no acostumbramos utilizar el agua como un recurso valioso pero eso está a punto de cambiar debido a que hace años se está acentuando la escasez de agua dulce en todo el mundo, debido en parte al calentamiento global que mantiene más agua evaporada que antes flotando en el cielo como nubes y no en la tierra regando nuestros cultivos, y en otra parte importante debido al consumo masivo de productos cuyos procesos de elaboración consumen cantidades ingentes de agua.

    Puedo preguntarte ¿cuánta agua dulce consumes al día? Si te detienes a pensarlo, dirás que alrededor de 100 litros entre el baño, las comidas y quizá lavar el auto o regar las flores. Pero esa cifra no es correcta ni cercana pues el agua que consumimos es también el agua necesaria para elaborar los productos que utilizamos y comemos cada día. Por ejemplo, en Chile se estima que una persona consume en promedio 2192 litros al día y eso se debe a que, por ejemplo, se necesitan 140 litros de agua para que puedas tomarte una taza de café por la mañana, 3760 litros para almorzar bistec con arroz y ensalada y 1200 litros para saborear unos cuadritos de chocolate. Aunque hay que hacer la diferencia entre los grupos de alimentos elaborados industrialmente y el tomate y el arroz, que en suma consumen solo unas decenas de litros.

    Y si vamos a la vestimenta, se necesitaron 8000 litros de agua para fabricar tu par de zapatos y 2400 litros para tu polera. En suma, todos los productos de la vida moderna consumen grandes cantidades de agua y al final del día, nuestras “comodidades” y nuestros alimentos industrializados compiten con nosotros por el agua potable, lo cual plantea una increíble paradoja. Para poder cuantificar el problema se ha acuñado el concepto de Huella Hídrica, que es la cantidad de agua consumida en la elaboración de un determinado producto, la prestación de un servicio o el desarrollo de una actividad.

    Es ingenuo pensar que podamos cambiar esa realidad rápidamente. Lo más probable es que llegue el momento en que las que otrora fueron guerras por el petróleo sean luego guerras por el agua. De hecho, en la zona de Darfur, en Sudán, se registra un sangriento conflicto desde la década de los 80 que ha cobrado más de 400.000 víctimas y ha desplazado a otras 2.000.000, cuyo principal origen es la competencia entre etnias por el agua. Actualmente las esperanzas están puestas en el hallazgo de las mayores reservas de agua dulce subterránea conocidas hasta ahora, justamente bajo Darfur, pero extraerla requerirá una obra de ingeniería que tardará varios años en un país que ha sobrevivido a la sequía y la guerra durante décadas.

    Lo que sí podemos hacer es modificar nuestros hábitos para disminuir nuestra huella hídrica. Por ejemplo, podemos reparar las goteras, comprar ahorradores de agua para las llaves del baño y la cocina, podemos implementar riego por goteo en el jardín y regar por la noche, cuando no se evaporará el agua que reguemos. También puedes lavar el auto con un paño en vez de la manguera corriendo.

    Estas medidas, aunque útiles, no son suficientes. Debemos además cambiar nuestros hábitos alimenticios y si tomamos el tema en serio, también deberíamos escoger aquellos productos cuya fabricación sea más eficiente en uso de agua, pero ¿cómo saberlo?

    Justamente para eso sirve la huella hídrica pues, aunque ahora es un concepto incipiente, en un futuro cercano las empresas deberán certificar su huella hídrica y nosotros podremos escoger aquellas que sean más eficientes, tal como escogemos alimentos con menos grasas saturadas o electrodomésticos con código “A” o “B” de eficiencia energética. Se trata de un cambio profundo y complejo ya que de ningún modo queremos que el agua se convierta en un producto de élite, pero al mismo tiempo debemos cuidarla como si lo fuera; ¿seremos capaces de reaccionar solo por conciencia antes de que nos veamos forzados a reaccionar por un aumento de su precio? Es de esperar que así sea por el bien de todos.