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    29.08.2014

    Alimentos ricos en veneno

    comida rapida
    (Por Nelson Olave)

    El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define veneno como una sustancia que, incorporada a un ser vivo en pequeñas cantidades, es capaz de causar graves alteraciones funcionales, e incluso la muerte. Pues bien, hoy existen alimentos ricos en venenos.

    En una columna anterior llamada “Alimentación sana por ley” de mayo 2011, yo aplaudía el nuevo rotulado de alimentos por que ofrecía información valiosa para el consumidor informado. ¿Cuál fue el problema? Al parecer, la escasez de consumidores informados. Hoy el Ministerio de Salud está replanteando el rotulado para ser aún más claro, evidente y llamativo; se proponen signos Pare con mensajes tales como “Alto en Calorías” o “Exceso de Sodio”.

    En lo personal creo que un aviso tan categórico en ciertos casos puede ser redundante – por ejemplo, todos sabemos que las papas fritas son una bomba de calorías – pero en otros casos, efectivamente apercibe al consumidor sobre características que a simple vista pueden no ser evidentes. Por ejemplo, la gran mayoría de los alimentos industrializados contienen aditivos para hacerlos más apetecibles o incluso casi adictivos (sí, dije Adictivos, de Adicción). Estos aditivos contienen Sodio que es bastante dañino y ahora las etiquetas dirán “Exceso de Sodio” o “Alto en Sodio” para que el consumidor tenga la oportunidad de ver un mensaje explícito que le advierta  sobre el peligro.

    En relación a los ingredientes y aditivos dañinos, quiero tomarme un momento para señalar que lamentablemente nos hemos acostumbrado como sociedad a gustar de la comida más dañina. El benzoato y sorbato de sodio extienden la vida útil de todos los alimentos y por años se ha considerado inocuo, pero últimamente estudios lo han asociado a riesgo de asma, alergias y un estudio en animales provocó ataques epilépticos. También eleva la cantidad de sodio en la dieta lo cual aumenta los riesgos de hipertensión.

    Y sobre el azúcar, dulce veneno barato y adictivo, está presente en gaseosas, galletas, jugos, cereales y muchos otros productos, y está comprobado que provoca diabetes, hipertensión, elevación de los triglicéridos, enfermedades cardiovasculares y la obesidad a la que conducen una o varias de estas patologías. No enfermamos por estar obesos, sino que nos ponemos obesos porque ya hemos enfermado. Esto es llamado el síndrome metabólico. Traté el tema en una columna anterior llamada “La tóxica verdad sobre el azúcar” y me parece bien que ahora los alimentos ricos en azúcar adviertan el exceso de forma rápidamente comprensible.

    Ahora bien, para reemplazar el azúcar se nos ofrece una amplia variedad de endulzantes y uno de ellos, presente en gaseosas y jugos light, postres, lácteos y gran variedad de productos 0% azúcar, es el Acesulfamo K que es sospechoso de ser cancerígeno y de provocar tumores pulmonares. Afortunadamente también existe la Sucralosa y la Stevia, ambas actualmente consideradas como inocuas en dosis bajas pero puestas en entredicho en dosis altas.

    El punto no es relatar uno por uno los peligros de los aditivos, sino dejar en evidencia que prácticamente todos revisten un peligro y nosotros nos hemos acostumbrado y nos hemos hecho dependientes de ellos. Tú mismo ¿prefieres un jugo de uva hecho en licuadora con agua y uvas o una gaseosa o un jugo embotellado? Vale la pena darse el tiempo de preparar un jugo natural porque además de su sabor prístino, tienes la grata sensación de comer algo completamente seguro y sano. Pero la industria de los alimentos se ha encargado de entrenarnos para gustar de los sabores, colores y aromas exacerbados de los productos industrializados. Es deber de cada uno tomar la decisión de qué tipo de alimentación desea para sí y para quienes de él dependen, y la nueva ley de rotulado facilitará esa decisión con avisos coloridos muy evidentes para un país donde solo el 7% de las personas lee por iniciativa propia, según un informe de Unesco de 2012. Nótese que quiero hacer una suave crítica, pero crítica al fin, porque el rotulado anterior no era malo, pero exigía leer. Luego me pregunto ¿necesitamos que el Estado nos diga qué es bueno con íconos de colores o podemos informarnos por nosotros mismos en una sociedad donde 68% de los mayores de 15 años se declaran usuarios permanentes de internet? ¿O será que internet sirve solo para revisar redes sociales?

    No puedo negar que muchas personas hoy saben escoger sus alimentos y no necesitan avisos adicionales pues leen, se informan y deciden, pero otro grupo transita el camino de la adicción a los ingredientes adicionados en cantidades intencionadas para tales propósitos, como el glutamato monosódico (ajinomoto o sal china), al azúcar normal y el jarabe de maíz, las exquisitas grasas saturadas de la comida rápida o la caseína que es la proteína de la leche pero que se procesa para ser más adictiva, y ha llegado a ser llamada “la nicotina de la comida rápida”.

    En conclusión, la información está disponible y depende de cada uno hacer uso inteligente de ella para mejorar su propia calidad de vida, siendo conscientes de que hay todo un mercado y miles de profesionales altamente calificados calculando ingredientes, proporciones y cantidades que engrosen sus utilidades, sin importar que atentan continua y deliberadamente contra nuestro bienestar.