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    27.10.2014

    Alimentos sanos modernos: ¿sanos para quién?

    superwe
    (Por Nelson Olave)

    Se ha tratado ampliamente el tema de la toxicidad de la comida rápida. Sin embargo, la reacción de la industria viene desarrollándose desde hace tiempo y consiste en alimentos “sanos”, “light”, “bajos en”, “0%” con etiquetas de colores pálidos y publicidad de gente haciendo ejercicio. Me parece que si la comida no viene de la cocina de la abuela, sino de una fría empresa dirigida por capitales insaciables, no puede ser tan buena como aparenta. Y por desgracia, no lo es.

    Desde hace años en Chile se comenzaron a comercializar los alimentos “sanos”, pero hay que decir que antes de la regulación del etiquetado en 2007, la publicidad fue despiadada con los consumidores, aprovechándose de la moda de lo sano con frases tales como “Arroz 0% colesterol” cuando el arroz desde la creación del mundo hasta ahora jamás ha contenido colesterol. Por el contrario, apenas contiene un 0,6% de grasas en general que al cocer en agua disminuyen al 0,2%.

    Pues bien, aquella publicidad engañosa no es la única. Con frecuencia se promocionan los cereales para el desayuno y barras de cereal como alimentos sanos que, si los comes, serás saludable y atlético. Pues en realidad dichos cereales contienen mucha azúcar, grasa y sal, y la cantidad de fibra que contienen no alcanza a compensar ese exceso.

    Al respecto cabe señalar algo importante. La fibra dietética por sí sola no adelgaza. Su única función es servir como una suerte de placebo alimenticio pues, al no poder ser digerida, da la sensación de saciedad y además puede facilitar el tránsito intestinal, pero fíjate: no te alimenta y te da la sensación de saciedad, es decir, en exceso puede desnutrirte.

    Ahora bien, una barrita de cereales no tiene menos de 80 o 90 kcal, y contiene entre dos o tres cucharadas de azúcar y entre 0,9 y 2 gramos de grasa, mientras que una manzana tiene 53 kcal y 0,4 gramos de grasa ¿te vas dando cuenta?

    No malentiendas, los cereales son necesarios para la nutrición y en realidad son muy beneficiosos en su estado natural, ya que aportan cantidades importantes de minerales, vitaminas y fibra. El problema es que cuando son refinados y transformados en cereales para el desayuno, suflés, barritas y snacks, pierden gran parte de su valor nutricional y a cambio, se les adicionan como dije antes, cantidades de sal, azúcar y grasa.

    De hecho, la ONG Consumers International publicó un estudio en octubre de 2008 donde analiza en detalle los contenidos de azúcar, sal y grasa de los cereales de las dos más grandes marcas a nivel mundial. Entre sus conclusiones señala: “Este estudio revela que algunos tipos de cereales para el desayuno que se promocionan a los niños contienen más azúcar que una rosquilla glaseada. Pero el azúcar añadida no constituye la única preocupación; tratando de reducir la cantidad de azúcar que se añade, las empresas agregan cantidades inaceptables de sal.”
    La última frase hace mención a la práctica industrial de acentuar los sabores, ya sea con azúcar, sal, glutamato monosodico, jarabe de maíz u otros, para sobre excitar las papilas gustativas, elevando los umbrales del sabor, de modo que la comida natural te parece insípida y te vuelves adicto a la comida industrializada.

    El estudio también analiza las diversas y agresivas campañas publicitarias enfocadas a los niños, incluyendo las nacionales con los ya conocidos personajes de conejo, oso y tigre entre otros, y promociones con videojuegos y películas infantiles como regalo en la caja.

    Parece razonable cuestionarse si mantener o no estos cereales refinados en la dieta, no solo por lo anteriormente expuesto, sino también porque el Atlas de Diabetes informa que la prevalencia de diabetes en Chile es del 10,36% de la población, siendo el país con mayor prevalencia en Latinoamérica y levemente bajo USA que tiene un 10,9%. Por su parte, nuestro Simce de Educación Física determinó que el 26% de los niños de 8° básico presentan sobrepeso y el 18% obesidad. Además, ambos valores subieron respecto al año anterior. La obesidad es un factor de riesgo de diabetes bien reconocido y hay que decir que en Chile el 22% de los adultos son obesos. Con estos índices de obesidad y diabetes, al fin comenzamos a parecernos en algo a Estados Unidos, de donde viene la industria de la comida rápida y de los cereales para el desayuno. Ellos hace años dejaron de cocinar en casa y hoy tienen amplias zonas urbanas que han sido denominadas “desiertos de comida” porque puedes recorrer kilómetros y no encuentras dónde comprar carne, legumbres y verduras frescas para preparar tu propia comida, solo se puede comprar comida rápida.

    Pues bien, entonces ¿qué hacemos? Debemos buscar alimentos realmente naturales, realmente sanos, no aquellos que necesitan millonarias campañas publicitarias para convencerte de que son sanos. Anda a la feria o al negocio del barrio y compra papas, granos, frutas, verduras y legumbres, hazte el tiempo de cocinar tú mismo y concientízate para reducir tus umbrales de sabor, comienza a re-descubrir los sabores originales de los alimentos naturales. Y si tristemente tu subsistencia depende del supermercado, entonces escoge los productos lo menos refinados posible tales como la avena natural tradicional o la pre-cocida, y mira bien las etiquetas. Al respecto, Reino Unido ha implementado los semáforos en el etiquetado de alimentos y su regulación puede ser una buena referencia para quienes nos gusta estar informados sobre lo que comemos. En general podríamos saber si un alimento es bajo, mediano o alto en grasa, azúcar y sal de acuerdo a la siguiente escala, todo calculado por cada 100 gramos de producto:

    Alimentos sólidos:
    Grasas: Bajo hasta 3 g, Medio hasta 17,5 g, Alto sobre 17,5 g.
    Azúcares: Bajo hasta 5 g, Medio hasta 22,5 g, Alto sobre 22,5 g.
    Sal: Bajo hasta 0,3 g, Medio hasta 1,5 g, Alto sobre 1,5 g.

    Bebestibles:
    Grasas: Bajo hasta 1,5 g, Medio hasta 8,75 g, Alto sobre 8,75 g.
    Azúcares: Bajo hasta 2,5 g, Medio hasta 11,25 g, Alto sobre 11,25 g.
    Sal: Bajo hasta 0,3 g, Medio hasta 0,75 g, Alto sobre 0,75 g.

    Pero no olvides educar tu paladar, porque al principio los alimentos realmente naturales te parecerán insípidos, pero después podrás disfrutar de exquisitos sabores de tu niñez que ya habías olvidado.