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    22.07.2015

    Teléfonos de sangre

    (Por Nelson Olave)

    ¿Te habrías imaginado que un basural de celulares viejos contiene 0,028% de oro, es decir, unos 286 gramos de oro por tonelada de celulares viejos o unos 100 kilos de cobre y 2,8 kilos de plata por tonelada? Este contenido de elementos preciosos en los desperdicios tecnológicos ha generado el nuevo concepto de “minería urbana” que se basa en el reciclaje. Ahora bien, como antecedente, un amigo mío que era pirquinero en los piques mineros “de verdad” en Pichidegua, VI Región, me decía que un día bueno era cuando lograba extraer alrededor de 5 gramos por tonelada de tierra y piedras removidas. Volviendo a los celulares viejos, lamentablemente la minería urbana solo sería rentable en grandes cantidades de celulares pero no en tu casa ya que cada celular viejo tiene solo unos pocos miligramos de oro y no te resultará rentable extraerlo.

    Pero no es el oro lo que más me preocupa, ya que en el mundo hay bastante oro circulando en collares y anillos, y guardado en las bóvedas de los bancos centrales de cada país, otorgándole valor al dinero. Si bien el oro tuvo su “época de oro”, hoy es la época de otros materiales, superconductores con alta capacidad de almacenamiento de electricidad que permiten baterías más delgadas, como el Tantalio (Ta) o el Niobio (Nb), que se extraen del mineral denominado Coltan que es una mezcla que puede describirse por la fórmula (Fe,Mn)X2O6 donde X puede ser Niobio (Nb) o Tantalio (Ta), elementos químicos muy escasos en la naturaleza.
    Este es el nuevo mineral precioso de la tecnología ya que su uso se ha masificado en los aparatos electrónicos tales como teléfonos celulares de las últimas generaciones, donde se requieren baterías más pequeñas, más lentes de cámaras fotográficas y alta velocidad de procesamiento, y ha hecho florecer toda una industria en las últimas décadas. Este mineral, por suerte o desgracia del destino, tiene sus mayores reservas en República del Congo, donde su extracción tuvo y sigue teniendo amplias repercusiones.

    El florecimiento de esta industria está estrechamente relacionado con el enorme tiraje de tecnología que estamos viviendo. Cada año se lanzan al mercado nuevos modelos de computadores, tablets, teléfonos celulares, relojes, GPS y accesorios, y hay un ejército de fanáticos esperándolos a la puerta de las tiendas, ansiosos de poseerlos como si su vida y satisfacción personal dependiesen de ello. El pensamiento de muchos es: “si salió uno nuevo, debo tenerlo”, no importando si efectivamente trae innovaciones que valgan la pena para volver a pagar cientos de miles de pesos o si simplemente el aparato es un poco más grande, un poco más delgado o si solo trae fallos nuevos que no se habían visto en versiones anteriores, o siquiera si lo necesita para algún propósito práctico que no sea meramente poseerlo.

    A pesar de lo cómico que pueda parecer, o a la imagen de consumidor irreflexivo y frívolo que pueda generar el en inconsciente, esta moda consumista aparentemente inofensiva no es tal, sino muy por el contrario, ha desatado grandes guerras que han costado la vida de más de 6 millones de personas, similar al costo en vidas de 2°guerra mundial, pero esta vez no son vidas de europeos cuyas muertes fueron investigadas en los juicios de Núremberg, sino de ciudadanos y aldeanos africanos que son asesinados y lanzados a fosas comunes en medio de las selvas y sabanas africanas donde nadie jamás recordará sus nombres ni mucho menos sus derechos. Todo por el control de los yacimientos del precioso mineral y por su robo y contrabando.

    De hecho, está ampliamente documentado que países limítrofes con República del Congo como Uganda y Ruanda comercian mineral Coltan robado a república del Congo. Múltiples informes del Consejo de Seguridad de la ONU dan cuenta de los esfuerzos para la rastreabilidad de la extracción de Coltan, entre otros minerales. Pero no solo hablamos de contrabando de mineral desde los países limítrofes, sino también de conflictos tribales entre compatriotas de las diferentes tribus Congoleñas, quienes se disputan el control de las zonas ricas en este mineral.

    El último gran conflicto, llamado “2°Guerra del Congo”, “Guerra mundial africana” o “Guerra del Coltan”, tuvo lugar entre 1998 y 2003 y en ella murieron más de 4 millones de personas, que se suman a los muertos de la primera guerra del Congo, unos años antes, y a otros muchos conflictos en la zona, que suman en total más de 6 millones de muertos. Si un país poseyera el 80% de las reservas mundiales de petróleo, sería el país más rico del mundo y sus habitantes vivirían en la opulencia, pero República Democrática del Congo posee el 80% de las reservas mundiales de Coltan y es el país más pobre del mundo donde sus habitantes sobreviven huyendo en la selva, en medio del hambre, las enfermedades y la guerra, y todo gracias a la demanda insaciable de objetos de deseo de moda en Occidente.

    El mundo presencia estas guerras como conflictos étnicos, asuntos nacidos de una beligerancia intrínseca de los participantes, pero en realidad no es así, sino que nacen por el control de las riquezas naturales en países desestabilizados artificialmente por las potencias extranjeras para hacerse de sus recursos al menor costo posible. Un minero del Coltan gana entre $22.000 y $100.000 mensuales que para ellos es buen dinero, teniendo en cuenta que sus vecinos que se dedican a otras labores ganan la cuarta parte de eso. Pero las condiciones en que se trabaja en las minas de Coltan son una afrenta a la dignidad humana, tal como lo retratan múltiples informes y documentales como los que se presentan a continuación, donde queda en evidencia la inexistencia de condiciones de seguridad, de edad mínima para el trabajo o de condiciones de higiene, pero los capitales occidentales pueden comprar este Coltan sin mirar el trabajo semi esclavo que hay detrás.

    Aquí hay un video breve de la red española Antena 3, que es un fragmento de un documentar más extenso: https://www.youtube.com/watch?v=ofZQ4ZRy-1I
    Y estos dos son documentales más largos de otros realizadores: Coltan negocio sangriento: https://www.youtube.com/watch?v=9vchBG2zX9I y Sangre en tu móvil: https://www.youtube.com/watch?v=KmuE7kjlZSc

    Hay múltiples voces que señalan que los grandes capitales tecnológicos de occidente han financiado y entregado armas a facciones y grupos en conflicto que aseguren su abastecimiento, y que a Ruanda y Uganda se les ha condonado parte de sus deudas externas para favorecer su “desarrollo”. De otro modo sería extraño que algunos de los países más pobres del mundo contaran con tantas armas como para entregar una a tantos varones mayores de 13 años. Hablamos de armas que pueden costar desde unos $200.000 pesos Chilenos en países donde el ingreso anual per cápita es mucho menor que eso. Imagínate que la 2° guerra mundial donde murieron más de 6 millones de personas, significó un gasto inimaginable de parte de todos los países involucrados. ¿Acaso en África se matan a 6 millones de personas entre la 1° y 2° guerra del Congo solo con malos pensamientos? Es claro que hay toda una industria de la corrupción y del contrabando, que usa las vidas y recursos naturales del pueblo africano para abastecer a la lucrativa industria de la tecnología occidental.

    Ah, olvidaba mencionar que, solo por coincidencia, una de las empresas mineras más beneficiadas con la guerra es American Mineral Fields, de la que uno de sus mayores accionistas es George Bush padre. ¿Se referirá a esto el concepto de “impresentable”?

    Pero eso no es todo. China, en su afán por controlar recursos estratégicos, ha suscrito tratados y contratos con RD Congo. China no ha escogido el camino de financiar guerrillas y poner dictadores para apoderarse del mineral, sino que prefirió hacerlo con decencia mediante acuerdos políticos, pero aunque en este aspecto se comporte tan distinto a USA, en otros puede ser igual de siniestra ya que como aquél, también se aprovecha de las condiciones laborales infrahumanas en la cadena productiva, desde la mina al ensamblaje. Muchos recordarán la ola de 19 suicidios que se produjo en 2010 y 2011 en las plantas de ensamblaje de la empresa Foxconn en China, donde se ensamblan teléfonos celulares de diferentes marcas bajo condiciones laborales inhumanas, que al parecer llevaron a sus trabajadores a la locura.

    Muy tarde ha llegado la investigación por materiales alternativos que no estén manchados de sangre, 6 millones de vidas tarde. Tarde también ha llegado la moda del reciclaje de tecnología y el concepto de minería urbana y producción responsable. Y tarde ha llegado China a ofrecerle desarrollo a África a cambio de sus recursos, llegó después de los dictadores y las guerrillas financiadas por los capitales occidentales que han destruido naciones enteras para poder lanzar al mercado cada pocos meses teléfonos más delgados, más rápidos y con más cámaras, generando utilidades millonarias.

    En lo personal, me sentí angustiado al enterarme de esta brutal realidad. Me sentí culpable de mis aparatos tecnológicos. No renuevo teléfono cada año ni solo porque salió a la venta otro nuevo, sino que lo renuevo cada 3 o 4 años, pero aun así me resulta escalofriante. Si al leer este artículo cambias y no acudes a formarte en la fila para comprar el nuevo iphone que saldrá en unos meses, creo que habrá valido la pena escribirlo, pero independiente de ello, es evidente que la sociedad occidental moderna es del todo insostenible y aún más, es capaz de destruir incluso otros países y culturas que ni siquiera adhieren a su ideología, solo para mantener su así llamado estilo de vida moderno.