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    17.01.2013

    Newsted y el salto para convertirse en leyenda

    El 2013 comenzó y con ello la agenda noticiosa del mundo del rock. De la nada, viejos clásicos han confirmado nuevos discos, un desaparecido David Bowie, y los reagrupados Black Sabbath que dieron la sorpresa con la inclusión del ex Rage Against the Machine, Brad Wilk. Por otro lado, Alice in Chains confirmó un nuevo álbum adelantando hace pocas semanas su canción Hollow, además de múltiples proyectos de titanes como Dave Grohl y Trent Reznor, etc. No le ha faltado rock a este nuevo año.

    Entre todas las novedades, pasó casi desapercibido lo nuevo de un monstruo del thrash y el heavy metal, y digo monstruo porque su último trabajo era una de las pocas cosas que le faltaban para dar el gran salto e intentar ganar un lugar entre las figuras más importantes del mundo del metal. Hablo de Jason Newsted, quien a estas alturas es mucho más que un ex integrante de Metallica.

    Su nueva producción, Metal, es un EP por lo que aún hay que esperar para dar un veredicto definitivo, pero hay un montón de cosas que quiero repasar sobre la trayectoria de Newsted y de cómo poco a poco se ha ido consolidando como un músico versátil que salió por la puerta de atrás y terminó dándole vuelta la mano al destino.

    Jason es Newsted

    Un disco homónimo era lo que le faltaba, y eso es quizás el ejemplo más claro de la humildad de un músico que perfectamente pudo haberse respaldado en su historial como pilar de Flotsam and Jetsam, su trabajo en Voivod, su paso por Ozzy Osbourne y junto a Lars Ulrich y compañía. Pero no, eligió el camino de colaborar en proyectos que le interesaran y lo obligaran a probar otros sonidos, incluso alejado del metal, como Echobrain.

    También decidió desligarse de la comercial banda Rock Star Supernova, donde junto a Dave Navarro y Tommy Lee protagonizaron un reality para encontrar vocalista. No conforme con los resultados terminó por alejarse, aparentemente bajo el pretexto de una lesión en el hombro, para pegarse el salto nuevamente y abocarse a Who Cares.

    Lo interesante de tomar su nombre como sello de su último trabajo es precisamente la fuerza que le da su trayectoria y que nunca consideró relevante destacar para trabajar en la música. Sin embargo, era el tiempo justo para diferenciarse y expulsar todos los demonios que lo vinculan a los principales del Big Four, que siempre están sujetos a críticas y análisis constantes.

    Jason está más cerca de los aplausos que de los juicios, precisamente por su valentía y humildad con la que ha tomado nuevos riesgos, a pesar que en este nuevo EP se mantiene en su zona de seguridad, la vieja escuela.

    Metal

    El disco promocional es de rápida absorción, apela a lo clásico y es imposible no notar la influencia de Motörhead, siendo Lemmy Kilmister uno de sus principales ídolos. Batería veloz, riffs pesados, un bajo cabalgante y la voz desgarradora de Jason dan un buen augurio de esta nueva etapa del bajista oriundo de Michigan.

    Por eso Metal, por su necesidad de volver a las raíces, a eso que lo impulsó formar una banda, a eso que lo motivó a audicionar en unas de las alineaciones más grandes del mundo del heavy metal, por esa actitud punk de mandar todo a volar y hacer lo que en verdad le da la gana, sin compromisos de sellos multinacionales ni merchandising inagotable.

    Mis reverencias a Jason, que se mantiene en la trinchera del metal esperando el momento para atacar nuevamente, sin importarle un carajo nada y seguir adelante con sus convicciones musicales. No necesita más méritos ni presentación, el tipo es un grande del rock y merece situarse donde están los gigantes, como uno más de los dinosaurios inextintos del thrash.