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    17.09.2013

    Apología del rock chileno

    apologia al rock chileno
    (Por Ayskee Solis)

    Podemos quejarnos de muchas cosas en nuestro país. Del alza de los precios, de la desigualdad, de la educación, de la salud, de las AFP’s, de los bajos sueldos, y un largo etcétera que pone en jaque eso del país en vías de desarrollo en el cual algunos creen vivir. Sin embargo, en estas fechas, despierta el bichito del patriotismo y se intentan encontrar las cosas buenas que tiene esta larga y angosta faja de tierra. Voy a parecer disco rayado, pero en mi caso, lo que más rescato de Chilito es nuestro rock.

    Ojo, que tenemos más rock del qué puede parecer obvio. Ya a principios de los 70’s teníamos un rock de avanzada con raíces folclóricas fuertes y un sello único en el mundo. No entendamos el rock en su versión más clásica, pues el concepto es mucho más que pararse con una guitarra eléctrica y ya. Es todo cuestión de actitud. Esa actitud que ya tenían Violeta Parra y Víctor Jara, distinguidos con una fuerza lírica única que hasta el día de hoy es versionada constantemente por nuevas generaciones de músicos. El rock también puede ser poesía y calor.

    Otro aspecto roquero que nos distingue es la valentía. El período de la Nueva Canción Chilena es el mejor ejemplo de valor trasladado a la música. Congreso, Quilapayún, Inti Illimani, Illapu, Los Jaivas y tantos otros, que no sólo nos regalaron su maravillosa música acá, sino que se encargaron de llevar lo más hermoso de nuestra idiosincrasia al extranjero en la peor de las circunstancias, el exilio.

    Otra característica que nos destaca, es la capacidad de hacer mucho con muy poco. Como chilenos somos soñadores, y hubo tres soñadores de la comuna de San Miguel que se transformaron en uno de los grupos de rock más importantes en la historia de la música nacional a punta de ganas y en el peor período de la represión militar. Los Prisioneros marcaron un antes y un después en el rock y abrieron la puerta para que un semillero de artistas se diera a conocer bajo la bandera del rock latino.

    Es en esta época también, que muy en el underground se desarrollaban otro tipo de bandas, igual de rebeldes y con la misma rabia adolescente. El punk y el metal eran un único gran manto que albergaba a los más apátridas y olvidados jóvenes de la dictadura. Pinochet Boys y Fiskales Ad-hok por un lado, y un grupo de chascones con nombres como Pentagram, Necrosis, Dorso, Betrayed, y muchos más, en la otra esquina.

    Paralelamente estaban triunfando Upa, Electrodomésticos, Aparato Raro, y más adelante en los 90’s sonarían fuerte los nombres de Sexual Democracia, Los Tres, La Ley, Chancho en Piedra, Los Tetas, Lucybell… en fin. Tenemos rock de sobra y muy bueno.

    Siempre hemos mirado hacia afuera y aplaudimos lo que hacen otros, mientras desde el exterior observan con mejores ojos lo que hacen nuestros ignorados músicos. Aunque sea ahora, en Fiestas Patrias, valoremos lo propio y antes de la cueca y la cumbia pongamos las “Alturas de Machu Picchu” o el “Pateando Piedras” y brindemos por esas bandas que nos regalaron las mejores canciones que un patriota ocasional puede celebrar ¡Salud!