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    05.05.2015

    Yo no sé cómo vivir, sólo estoy improvisando

    yo no se como vivir
    (Por Luis Ramírez)

    En nuestra infancia todos queríamos ganarles a nuestros padres. Llegaba a ser increíble, pensándolo ahora, lo que nos esmerábamos en competir con la figura paterna del hogar, pero claro desde el inocente mundo de los niños. En mi caso todavía recuerdo como junto a mis primos tratábamos a nuestros papas como “Pokemones”, (si esos bicho de la serie “Japo” esa). Y es que competíamos quién en un hipotético caso, podría escalar más rápido una montaña o ganarle a un Ninja. Claro que después con la adultez todo cambia, ya tu padre es un mortal más, no vuela, no tiene súper poderes, ni algo así como un gran “intelecto”. Solo es un tipo esforzado que quiere hacer algo por la vida, sin sufrir demasiado en el camino.

    Yo frente a todo, hoy por hoy, me refugio en la televisión. Ahí todo es más bonito y colorido. Con aventuras que nunca tendré, mostrándome una sociedad idílica en donde no hay morenitos, ni gente muy gorda, en donde los feos son detenidos por la policía, y los inteligentes (superiores a mí, por tanto que me pueden hacer sentir mal), están en algún lugar alejado, por el canal 58. HD, Full resolución, en 4K, y en 3D.

    ¿Acaso alguien podría negar que no estamos en la mejor época de la raza humana?, ¿para qué quiero una familia si tengo a “Casado con hijos”, ¿para que una polola si esta “Infieles”?, ¿y acaso es necesario un compañero, un padre y un amigo si tengo a Camiroaga eternamente en mi memoria?. Y en ese quiosco quillotano con un gigantesco Poster de Felipito que adorna la esquina de Maipú con San Martin.

    De todas formas, todos alguna vez seremos cancelados, al igual que esas bellas series del pasado que ya no dan. O sea sí, pero en repeticiones, una repetición de ti, de mi, en un futuro, con alguien parecido, pero que de una u otra forma nunca llegara a tener tus cualidades. Algo así como una “friends” del futuro, una “Casita en la Pradera”, o una “Embrujada” para los más antiguos. Quizás por eso alguien escribió en una vieja muralla en Quillota: “yo no sé cómo vivir, solo estoy improvisando”.