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    15.05.2015

    La joven marcha de Exequiel y Diego

    Exequiel-Borvarán-y-Diego-Guzmán
    (Por Luis Ramírez)

    La violencia es parte de nuestro día a día, admitámoslo. Y no sólo la física, sino también la psicológica. Y es que a diario consumimos violencia como si fueran palomitas de maíz de un cine. En la tevé, en los videojuegos y hasta en los anuncios publicitarios. Nos movemos de esta forma entre actos violentos, ya sea el palmazo en el trasero que nos dieron al nacer, los sobrenombres en la etapa escolar, las películas de moda, los anuncios de jeans con mujeres haciendo topless, entre un largo etcétera. Sin embargo, a veces ocurren hechos que nos dejan perplejos.

    ¿Pero por qué?, ¿Cuál es esa fijación enfermiza que tenemos con la violencia?, Según Tarantino sólo estamos canalizando nuestros deseos más profundos a través del arte… y esto igual puede ser, ¿o no?.  ¿Quién no ha querido ser violento con otro? dejando de lado el cinismo del chileno típico. Por lo menos en mi mente, he sentido el deseo muchas veces.

    Digo todo esto porque mientras me disponía a escribir una nueva columna para “Soychile.cl”, me encontré de golpe y con violencia (nunca mejor dicho esto), con la noticia de la muerte de dos jóvenes en una marcha por el puerto, todo producto de unas balas salidas de una escopeta de algún graciosito con sequia de tejido neuronal.

    En pleno siglo XXI, cuando los “Supersónicos” pronosticaban que andaríamos en autos voladores, un chileno optó por diezmar a dos compatriotas, sólo porque “estaban rayando algo, o poniendo algún tipo de lienzo sin permiso”. Y ante todo esto sólo se me ocurre preguntarme: ¿Qué habrá sentido el verdugo al apretar el gatillo?, ¿estará feliz ahora este, sin Exequiel y Diego en este mundo?, prefiero pensar que la realidad imita la ficción, y que en la secuela de esta cinta, sea el destino el que tome el rol principal, y vistiéndose de algún personaje del gran Takashi Miike, le dé un bonito final a todo esto. Uno como sólo a él se le podría ocurrir inventar.

    Saludos queridos inconformistas, donde quiera que estén.