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    21.05.2015

    Navegando en Alcohol un 21 de Mayo

    portada 21 de Mayo columna (1)
    (Por Luis Ramírez)

    11: 50. Casi ad portas de una nueva festividad chilena. Al lado mío hay unas cuantas botellas chicas de cerveza, de esas baratas y bien rancias, conocidas por cualquier estudiante universitario que se digne de serlo. Al frente mío esta un amigo, acompañándome en una mesa redonda, junto a un largo sillón blanco de cuerina adornado con una luz de color azul que ilumina todo el local.

    Los tópicos de conversación son por sobre todo protocolares, abordando el cómo comportarte, a quién hablarle, y cómo hacerlo. Según mi amigo, todos aquí te quieren quitar el dinero, después de todo “hay minas pa casarse y otras pa webiar” (o por lo menos eso dice a cada rato mi amigo).

    12:37. Llega un grupo de marinos al local. Parece que cambia el ambiente por completo, todas las mujeres están contentas, incluso algunas salen desde atrás de una muralla reflectante de color plateado, todo esto mientras unas luces diminutas y parpadeantes del color del arcoíris, le siguen los pasos al grupo de uniformados.

    12: 45. Nos hacemos los tontos con mi amigo y vemos que nos va quedando cada vez menos dinero. Como nadie parece tomarnos en cuenta, optamos por convencernos de que “somos mucho para este local”.

    1:00 en punto. Uno de los marinos nos invita a su mesa, esta junto a sus compañeros de armas. Hay gorras en el suelo, chaquetas sobre la mesa, y un fuerte olor a vino y pisco, que casi hacen pasar desapercibido un pestilente aroma a colonia barata y presas humanas mezcladas sin pudor.
    2:00 ya estamos completamente borrachos. Abrazo a dos mujeres que me tocan el pecho sin miedo, mi amigo esta en calzoncillos dándole besos a la mesa, mientras se entonan canticos de altamar, los faroles que alumbran ya pasaron de moda. Ahora gritamos a viva voz: “Los que han nacido en febrero, que se pongan de pie…”

    2:33 Tengo mis manos llenas de alcohol. Estoy solo con uno de los uniformados. “Juan Chispa”, creo que le llaman, por su lenta forma de actuar.
    - “Déjame que te cuente algo viejo lobo. ¿Cachai a Prat?, el del billete camarada. Él era la zorra. Imagínate con un barco todo cagón, echo mierda, se enfrentó contra la bestia de los peruanos. ¡Una mierda po camarada, como tú!. Yo soy La Covadonga, y tú la Esmeralda…y esa negra El Huascar. ¿Qué me deci?

    - … ¿Al abordaje… muchachos…?

    - ¡Ese es mi cadete chemimare! – me dijo el marino mientras se escuchaba desde algún lado una multitud gritando. ¡Por Prat!, acompañado de varias risas, mientras yo me iba de la mano, por un pasillo junto a mi nuevo amigo y una mulata escultural de metro 80.

    - ¡Por Prat! Respondí con una sonrisa en el rostro, y el pecho inflado por Chile. Sabiendo que estaba a punto de pasar el mejor 21 de Mayo de mi miserable vida.