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    29.08.2013

    Ya llegaron los Digüeñes

    parapente

    Si leyeron mis columnas anteriores se habrán dado cuenta que el viaje a Iquique ocupa una posición especial dentro del calendario y de nuestra parapentística mente. Normalmente, ese viaje se concibe como una forma de reducir el tiempo de inactividad voladora en invierno, hasta que llegue septiembre, con sus vientos y temperaturas favorables para volantineros y para nosotros.

    ¿Cómo no creer en el cambio climático, si resulta que ese tiempo, entre el viaje a Iquique y la nueva temporada de vuelos en el sur, bien podía demorar un par de meses? Pero las cosas van cambiando, tanto como el clima. Hace poco, antes del viaje a Iquique, hubo un cambio de la directiva del Club Vuelosur, lo que me ha dejado en la condición de flamante secretaria. Como entusiasta del vuelo y empoderada de mi nuevo cargo, ocupé proactivamente una tarde de un fin de semana largo para ir a hacer un pre-diagnóstico al Cerro Mariposa, nuestro querido cerro de la misma ciudad de Temuco, respecto del trabajo previo que haya que realizar para despejar el acceso al despegue y poder volar.

    En la familia del cuidador del Cerro Mariposa somos conocidos como los Digüeñes, porque normalmente nos aparecemos observando las condiciones de vuelo, en la misma fecha en que aparecen estos hongos comestibles, que crecen en los robles blancos, hualles o pellines. Me gusta ese apodo, puesto que nos parecemos bastante con los Digüeñes. Somos escasos, globosos, coloridos, típicos de la estación cálida y somos un ingrediente turístico en la región, aunque muy poca gente nos conoce directamente.
    Hay tanto trabajo que hacer antes de que “la bandada” pueda salir alegremente a volar…

    Los pilotos más antiguos, en su afán de volar la mayor parte del año, han buscado el modo de despegar incluso de las nevadas cumbres del volcán Llaima. Gracias al entusiasmo de estos parapentistas sureños, que han ganado su posición en el cielo a punta de pacientes excursiones, fue surgiendo un encuentro de carácter más bien local, para los pilotos y sus familiares del Sur de Chile y otros lugares cercanos de Argentina. Este evento se denomina Cielo Bajo Zero, que ya se presenta por su séptima fecha, combinando el parapente con los deportes blancos (ski y snowboard) en el Centro de Ski Corralco, que nos facilita sus instalaciones para despegar desde la cima nevada.

    Con el tiempo, el encuentro fue tomando el cariz de un Campeonato de Precisión, lo cual ha hecho más llevadera y entretenida la larga estación invernal. Lo que antes se organizaba para unos 15 o 20 pilotos está tomando el cuerpo de una bola de nieve, puesto que ya tenemos a más de cinco connotados pilotos de Santiago, pre inscritos para participar.

    Desde que llegué de Iquique, me lo llevo pensando en Corralco, administrando parte del evento en Facebook y por correo. Descubro que mis padres estaban en lo cierto cuando me advertían que “otra cosa es con guitarra”, que los cargos directivos absorben mucho tiempo y la responsabilidad pone nervioso a cualquiera. ¿Cómo será para los candidatos a Presidente de la República, digo yo?

    Desde hace un par de semanas hemos sido testigos de como los ciruelos y guindos que adornan algunas calles del centro de Temuco, han comenzado a florecer. Desde Julio, los aromos ya habían anticipado el fin del invierno, con sus perfumadas flores amarillas. Logré ver un copihue en flor, escondido entre unas altas ramas en el Cerro Ñielol.
    Además de estos síntomas climáticos, hemos sido constantes en la revisión de los pronósticos de clima y viento local. Nos vimos sorprendidos y encantados por un prometedor pronóstico para el jueves feriado, adecuado para volar en Puerto Saavedra.

    Luego de variados comunicado internos, aparecimos por el Cerro Maule siete ansiosos pilotos, los que tuvimos la rara oportunidad de volar un día 15 de Agosto, casi todos al mismo tiempo, compartiendo alegremente durante toda una tarde, una pequeña ladera de menos de dos kilómetros de largo, agradecidos de la peculiar condición que permitió la maravilla de extender muchas alitas contra el viento, ante los atónitos ojos de varios paseantes invernales, que hicieron el consabido “sanguchito” y se tomaron unos días en la playa.

    Esto de estar en la organización del evento me está obligando a aprender algunos conceptos de marketing, de publicidad, de relaciones públicas y me produce el interés por aprender más respecto a edición de videos que promuevan al Club y así conseguir más socios y también auspiciadores para nuestras actividades. Desde el viaje a Iquique que me vengo preguntando cuál sería un slogan publicitario adecuado para promocionar esta actividad, pero, con mucha pena lo digo, nada encaja con el concepto que representan los mentados digüeñes. Estoy “hecha un lío en mi cabeza” y por eso, ya que mis seguidores declarados son mis familiares, o son familiares de parapentistas, o son parapentistas, les consulto queridos lectores, cuál de estas frases creen que “le hace juicio” a un slogan de Club de Parapentista:

    1) Encontrémonos en el Sur de Chile, simplemente, por el placer de volar.
    2) Parapente, más que un placer, mucho más que una pasión.
    3) Disfruta de la tercera dimensión, ven al Sur y vuela en parapente.
    4) Elévate en los cielos del Sur y vive una experiencia inolvidable.

    Y bueno, si están dispuestos a renunciar a derechos de autor, si tienen alguna idea distinta y la quieren compartir, les agradeceré enormemente que me la indiquen en los comentarios.

    Saludos a todos y nos vemos pronto en los aires del Sur de Chile… Aunque suene a slogan… eso lo dije “con cariño de la gente de Sur”.