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    31.07.2013

    El Mavi’s

    pollo papas fritas

    Había repetido tercero medio por inasistencia y tuve que hacer ese curso dos veces, estaba aburrida del liceo. No tenía las presiones que tienen los chiquillos de ahora, mi generación fue la camada más triste de jóvenes que pudo existir, no temían a la muerte, menos a fracasar en lo académico, éramos hijos huérfanos del Grunge y el clima de Valdivia nos venía perfecto para mantenernos en ese estado de abulia constante. Así, entre puchos trasnochados y cervezas de litro me embarqué en la perezosa aventura de terminar mis estudios secundarios en el instituto La Araucana, donde impartían la modalidad 2×1 para individuos mayores de 18 años.

    Como solo me faltaba hacer el último año salí de cuarto medio en un semestre, quedando completamente desocupada en julio del 2001, sin ganas de ponerme a preparar la PAA, como lo hacían mis ex compañeros de colegio. En esa época vivía en el centro, la Plaza de la República era mi antejardín. Salía muy poco de día, mis actividades se concentraban en la noche cuando me arrancaba a alguna tocata en la desaparecida sala Ainilebu. Durante las tardes me pasaba horas frente al computador escribiendo y grabando videos con una webcam y una infinidad de figuras y muñecos que tenía en mi pieza. Algunas veces me iba a ver a algún conocido y conversábamos un poco, leía bastante, escuchaba música todo el día y veía mucha tele. Cuando me saturaban las cuatro paredes blancas de mi dormitorio y ese afiche gigante de The Blair Witch Project, emprendía una improvisada excursión. Casi siempre salía a fumar dando vueltas por Chacabuco y Picarte, o simplemente iba a buscar alimento a algún boliche del centro.

    En esas andanzas de aburrimiento y sonajera de tripas, el hambre solía guiar mis pasos a un típico y antiguo local llamado MAVI’S, el cual desapareció hace algunos años, pero no por eso dejo de recordarlo. Famoso por sus pollos asados y papas fritas, funcionó por mucho tiempo como café – bar – restorán en calle Camilo Henríquez, al lado de zapatería Calpany.

    Al entrar al local uno se encontraba con un impresionante espejo que estaba colgado de forma muy curiosa, inclinado hacia delante sobre la pared, el cual daba el efecto que se te iba a caer encima. Era de vidrio grueso, con los bordes tallados y escondía -detrás de una grotesca capa de grasa acumulada por falta de ventilación- vagos vestigios de una época dorada. Recuerdo más de alguna vez estar algo mareada y encontrarme de golpe con mi reflejo borroso, mientras mi chaqueta de mezclilla se empapaba de vapores de cigarro y fritura.

    El Mavi’s tenía un público fiel que fue desapareciendo por causas desconocidas, pero cuando yo lo frecuentaba podían verse algunas mesas ocupadas por curiosos viejitos que bebían cañas en pequeños vasos de vidrio mientras veían la tele blanco y negro que estaba empotrada en la pared,frente al espejo. A veces salía de ahí con un pollo entero y una bolsa familiar de papas fritas, otras veces sólo compraba éstas últimas y recorría el centro comiendo ansiosa del empaque de papel kraft, que a los pocos segundos se tornaba transparente por el exceso de aceite.

    Una vez, a menos de una cuadra del Mavi’s (unos cuantos pasos después de Taboada Centro Hogar) ya me había comido toda la bolsa de papas y tenía las manos tan sucias, que por más que tratase de lamerme los dedos no iba a conseguir limpiarlas. Hice un repollo con la bolsa de papel y traté de refregarme las manos como pude, hasta que me harté y lancé la bolsa en lo que creí que era un basurero. Lo gracioso fue ver al carabinero que estaba estacionado en el asiento del chofer cuando le cayó el paquete grasiento encima de las piernas. Me hubiese encantado ir con alguien para que me cuente como se vio mi cara de espanto y luego la carcajada brutal que lancé al ver que el uniformado no supo qué hacer. Creyendo arreglar la situación le pedí disculpas explicándole que lo había confundido con un basurero y me alejé rápidamente, antes de que el tipo se diera cuenta que el aceite del Mavi’s era alucinógeno.