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    15.10.2013

    Valdivia cubierta de Fango

    fic

    El pasado domingo 13 de octubre, con un hermoso día primaveral en la ciudad de Valdivia, se realizó la premiación del 20° FICV; una ceremonia en la que año a año se galardona a los realizadores de los trabajos mejor calificados tanto por el jurado como el público que asiste durante toda la semana a las diferentes salas.

    Anualmente la competencia incluye varias categorías, desde cortometrajes hasta producciones infantiles y trabajos representativos de diversos sectores del ámbito audiovisual, destacando la sección de largometraje nacional e internacional, que nos sorprende en cada versión con filmes de gran nivel, algunos constituyéndose como revelaciones en materia cinematográfica, ya que muchos de ellos corresponden a estrenos y premieres nacionales, latinoamericanas e incluso mundiales.

    Dentro de las películas premiadas, quisiera centrar mi atención en la obra que obtuvo el Premio Especial de Jurado, en la competencia de largometraje Internacional, me refiero al filme “Fango” del director argentino José Celestino Campusano.

    El trabajo de Campusano lo sitúa como un vigilante constante de aquellas imágenes de la vida diaria que estamos acostumbrados a omitir o preferiríamos olvidar, situaciones que coexisten en nuestro continente, país o incluso en nuestro propio barrio. Con un profundo compromiso y sentido social, éste director rescata episodios cargados de una veracidad abismante, luchando contra el olvido que la propia sociedad le imprime a aquello que se configura como una amenaza para la perpetuación de la falacia que llamamos estabilidad.

    “Fango” nos cuenta episodios escritos a fuego, que juegan entre lo verídico y lo confuso de la existencia , a partir de vivencias reales en un barrio marginal urbano del sur de Buenos Aires, mostrando un especial compromiso y reconocimiento de la realidad de quienes son protagonistas de una historia desgarradora de esfuerzo y sangre, que se vive todos los días en las calles.

    Para el director, el espectador juega un rol preponderante como parte del filme, por lo que la obra se configura de manera tal, que el público asume un rol activo en la historia, cuidando y respetando los códigos de veracidad inherentes a un relato objetivo y descarnado.

    En este largometraje de ficción, los personajes están esculpidos por el fragor de las calles donde habitan. Protagonizada por dos músicos que están dispuestos a llevar el ritmo del tango al extremo fusionándolo con acordes de thrash, comienza a gestarse el sueño de El Brujo y El Indio quienes jamás han podido destacar, cargando en sus hombros el peso de su origen.

    Su director, a quien tuve el privilegio de conocer, es un hombre sencillo y en extremo creativo, dueño de una sensibilidad muy singular para captar el dolor y la crudeza de la realidad que nos rodea. Sin lugar a dudas, ésta película es una propuesta audiovisual osada pero en extremo consecuente con nuestra realidad sudamericana, “Fango” es una fotografía de aquel rostro demacrado de nuestra sociedad que tratamos infructuosamente de maquillar todos los días.