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    30.05.2014

    Valdivia Sin Cables

    cables
    (Por Romy Valenta)

    Quiero sumarme a una iniciativa que me pareció muy acertada cuando la vi, hace ya varios años y siempre pienso en qué estarán. Me refiero a Valdivia sin Cables. El nombre me pareció buenísimo y la idea aún mejor.

    Para quienes no saben de qué hablo, les cuento que éste, llamémoslo movimiento ciudadano, se formó con el fin de protestar pacíficamente debido al horripilante aspecto del centro de nuestra ciudad, el cual figura hace más de una década lleno de cables de todo tipo, telefónicos, de tensión, internet, tv o lo que sea que se pueda suministrar a través de un cable.

    Yo siempre me quejo que el centro está sucio, que los locales típicos valdivianos desaparecen, que el tránsito o la contaminación nos van a quitar esa fama de ciudad bella que tenemos, pero uno nunca mira hacia arriba y cuando lo hacemos preferimos seguir mirando para abajo. Creo que la persona que reparó en ese cablerío indecente y decidió armar algo concreto al respecto se anotó un poroto. Si quieren encontrarlo búsquenlo en Facebook, tienen un grupo abierto que lleva el título de esta columna.

    Ahora bien, quisiera profundizar en el por qué los valdivianos dejamos que nos echen a perder la ciudad sin hacer nada al respecto. Los incendios, la basura, la mala planificación, el río contaminado, los cables… Creo que somos cómplices pasivos de una destrucción progresiva. ¿No les parece que somos capaces y tenemos el derecho a exigir tener una ciudad mejor? A mi no me cabe duda y por eso quise darle tribuna a un movimiento que considero va por un buen camino, por eso los invito a unirse al grupo y apoyar las iniciativas que ellos convoquen, aún no tengo el gusto de conocerlos, pero celebro y rescato lo que están haciendo.

    Cuando salgan a la calle fíjense en lo feo de esas líneas negras que surcan el cielo, se ciernen sobre nuestras cabezas como víboras oscuras y se alimentan silenciosamente de la belleza de nuestra querida perla. Pobrecito mi Valdivia querido, dónde iremos a parar.