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    04.08.2014

    Ciencia ficción, vampiros y sociedad valdiviana

    chiloe

    La fantasía es un término clave en psicología, que define el ritmo y el artificio con que se rige la humanidad. Todo lo que imaginamos, incluyendo las más íntimas historias, terminan formando necesidades y deseos, condicionando nuestros actos.

    Desde muy temprano, aplicamos estos conceptos sin saberlo, empezando por la afición que tenemos de niños a los cuentos de hadas, que nos inculca el secreto anhelo de tener súper poderes y ser invencibles. De éste modo se configura en nuestra mente la construcción de sociedades ideales, de universos que funcionan a nuestro antojo. Lamento mucho si le cae el poncho como víctima o victimario.

    La fantasía ilumina la mente humana y se expresa de muchas maneras, desde la comodidad que sentimos en los poderes divinos de un hada madrina o en la seductora y repugnante atracción que experimentamos al enfrentarnos a un vampiro.

    Basándonos en un punto de vista práctico, de todas las formas de ficción que la fantasía toma, la ciencia ficción, es el género más importante en el mundo moderno, ya que es la única rama del lenguaje que reconoce explícitamente las profundas formas en que la ciencia y la tecnología, los principales productos de la mente humana, conforman no sólo nuestro mundo sino que también nuestras propias esperanzas y temores.

    Dentro de la amplia gama de personajes que ofrece la ciencia ficción, clásica y moderna, uno de los estereotipos que perdura con más fuerza es precisamente el del vampiro, ya que estos monstruos trascienden la literatura y la pantalla del cine para instalarse sin problema en el seno de nuestra sociedad moderna, adoptando una infinidad de matices hasta volverse reales.

    La palabra vampiro proviene de dos raíces etimológicas: “to vamp” (del inglés) que significa tomar ventaja deslealmente de alguien. El vampirismo es una práctica que sugiere una sofisticada forma de parasitismo entre una entidad carente de alma y una persona viva, la cual a su vez involucra la sumisión del individuo más débil frente al poder y el encanto del otro, resaltando el sometimiento y la subyugación frente al poder.

    Es así como la sociedad se conforma en muchos de sus aspectos más básicos y primigenios, a partir del ventajismo y esclavitud de los débiles por mano de los más fuertes. De ese modo, podríamos descifrar que la creación de ciertos personajes abominables del cine y la literatura, no son el mero producto de una mente en extremo imaginativa, sino más bien conforman verdaderas manifestaciones bizarras de modelos extraídos de la vida real.

    Tomando como ejemplo el clásico libro de Bram Stoker “Drácula”, podemos extrapolar éste concepto de dominación sobre el otro y situarlo dentro de los pilares fundamentales de la sociedad. De esa forma, podremos identificar claramente aquellos componentes que hacen alusión a éste fenómeno y reafirman la trascendencia del vampiro al mundo real, no sólo en una concepción simbólica, sino también como una verdad patente.