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    08.09.2014

    Temporada de conejos (o de patos)

    cazador
    (Por Romy Valenta)

    Llega septiembre, mes de la primavera y todo el mundo se revoluciona. El frío extremo que padecemos los valdivianos durante otoño e invierno nos traumatiza a tal extremo, que para esta fecha ya somos una especie de engendros malhumorados, capaces de matarnos por algunos instantes de luz solar y calor.

    En esta época de transiciones, me resulta imposible evitar acordarme de Bugs Bunny y el Pato Lucas. Rápidamente, se viene a mi memoria la historia de cuando se enfrentan cara a cara y armados hasta los dientes, en una evidente lucha de egos, tratando de demostrar quién debe ser el próximo en ser cazado por un despistado Elmer Gruñón. La célebre frase retumba en mi cabeza como un tambor apache: “Temporada de conejos!….No! temporada de patos!”

    Y bueno, sea de patos o conejos en Yellowstone o el Yukon, en Valdivia podemos decir que durante los primeros días de septiembre es temporada de fondos. Así, como en cualquier fenómeno climático, hay ciertas variables que se repiten todos los años, que alteran el ecosistema humano de una ciudad capital regional, pero que funciona como aldea.

    Las instancias concursables son muchas y reconozco su aporte en la ejecución de proyectos interesantes, pero mi crítica no va hacia las instituciones, sino a la gente, que es mi material favorito de observación. En época de fondos desaparecen las amistades que surgieron durante el año y se forman otras curiosas alianzas y asociaciones estratégicas, ya sea por el nivel de influencias, currículum o visión utilitaria de la vida.

    El espionaje, los favores a última hora, los correos y las solicitudes de amistad en Facebook a pito de nada, las invitaciones a carretear cuando antes ni te saludaban en la calle, las asesorías gratuitas, las consultas capciosas y mis favoritos: aquellos que te piden participar en un proyecto una semana antes del cierre de la postulación y te quedas pensando: ¿Me habrá llamado porque recién supo del concurso o porque soy su última opción?

    Obviamente nadie te cuenta que está postulando a uno o varios fondos porque tienen susto de que “le roben la idea”, cuando realmente el 99% son refritos de postulaciones anteriores, nada muy innovador para una ciudad que se jacta de ser cultural. Luego, al salir la lista de inadmisibles comienzan los pelambres y se esperan los resultados, con manos ávidas, cruzando los dedos para que al otro le vaya mal. Pero eso señores, no significa que el valdiviano no guste del fair play o sea mala leche, sino porque a veces, el pozo a repartir simplemente es muy pequeño.