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    19.01.2015

    Hacer lo que tenemos que hacer

    libro celula madre
    (Por Romy Valenta)

    Hace algún tiempo, a fines del año pasado, comentábamos en una mesa de diálogo qué es lo que retiene e hipnotiza a la gente en esta ciudad mágica, qué estimula los procesos creativos al punto de convertirnos en un sitio inspirador. Porque algo tiene Valdivia que encanta a los turistas, pero también conmueve a los artistas y estimula a las mentes brillantes, a esos grandes intelectos que deciden establecerse y vivir su vida en este curioso rincón del sur.

    Gracias a esas personas maravillosas que optan por vivir y desarrollarse profesionalmente en nuestra ciudad, tenemos la oportunidad de asistir a interesantes charlas y conferencias, como sucedió precisamente el jueves por la tarde, cuando fui al lanzamiento del libro “La economía desenmascarada: del poder y la codicia a la compasión y el bien común”, del profesor Manfred Max Neef (FACEA – UACh).

    Durante una charla de aproximadamente una hora, el profesor Max – Neef se refirió al dramático curso que está tomando la economía a nivel global y como los seres humanos funcionamos cada vez más en función del dinero y no de las personas. La deshumanización y la desmedida explotación de nuestros recursos naturales, están generando cambios tan profundos e irreversibles en nuestro sistema de vida que nos llevarán a una gran crisis material y espiritual sin precedentes.

    Pero en ningún caso la postura del autor fue alarmista, sino siempre constructiva y es ahí donde quisiera detenerme. El libro habla de cómo el ser humano es capaz de destruir, pero también de construir nuevas alternativas en situaciones complejas, por su capacidad de luchar y emprender. Si concentráramos nuestra energía y voluntad en mejorar nuestro interior y luego el medio que nos rodea, podríamos dar un vuelco al sistema económico que arrasa con la vida de millones de personas en el mundo.

    Como valdivianos nuestro entorno natural nos favorece e incluso nos protege del caos que viven otros seres humanos en diversos puntos del planeta. Somos gente sumamente afortunada y debemos cuidar lo que tenemos, pero sobre todo vivir la vida con ganas, seguir nuestro corazón y no temer a la crítica, mientras hagamos lo que tenemos que hacer, lo cual implica caer y levantarse mil veces si es necesario.