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    04.07.2011

    Turismo cultural Williche: cosmovisión, espiritualidad y sanación

    Vamos a comenzar este espacio de información y conversación con explicar lo que se entiende por turismo cultural indígena.

    Según la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, Conadi, es un turismo sustentable, que pone en valor la cosmovisión de los pueblos originarios, a través de las relaciones interculturales en territorios indígenas, bajo la planificación y gestión activa de sus integrantes, transformándose en un aporte a su desarrollo económico, social y cultural.

    Para la organización mundial de turismo, OMT, es una visita a los lugares de procedencia propia o ancestral, consiste por tanto, en visitas motivadas por el deseo de reencontrarse con sus raíces, ya sea en los lugares donde pasó parte de su vida o aquellos donde vivieron los antepasados de la familia.

    ¿Cuál es la idea de fondo? Teniendo en cuenta ambas descripciones, podemos señalar que la idea del turismo indígena es poner en valor la identidad cultural de un pueblo originario, distinguiendo cuatro elementos claves: 1) Son los propios indígenas que presentan su identidad cultural a los visitantes; 2) La actividad turística indígena es realizada en su propio territorio, entendiendo como territorio el espacio único que conforman el cielo, el agua y la tierra; 3) Es complementaria a sus actividades agropecuarias y no se transforma en la principal, pero es indudablemente un aporte para su desarrollo económico, social y cultural; 4) Permite la revitalización de la cultura y el fortalecimiento de la identidad, a través del encuentro y diálogo intercultural, propiciando una mejor relación entre la sociedad y los pueblos originarios. Personalmente, propongo la terminología “Turismo cultural Williche” para el caso de la provincia de Chilwe (Chiloé).

    Al menos así deberían entenderlo las autoridades chilenas, las chilotas y las mismas culturas originarias. Dicho de otra manera: el turismo podría sacar definitivamente de la pobreza a muchas familias originarias, siempre y cuando, claro, reciban ayuda y asesoría sobre un tema que no dominan y que para ellas es extraño y lejano.

    Un gran ejemplo de todo esto está ubicado en Ancud, donde la comunidad Williche de Koñimó Lamekura lleva algunos años realizando estas actividades. Luego de la presentación del proyecto Wiñoi Anti, a distintos fondos concursables,  la comunidad, por medio del trabajo de sus autoridades, comienza a desarrollar la actividad turística, con el propósito de mejorar su calidad de vida y ayudar a sustentar su economía.

    De cara a los fuertes desequilibrios causados por el humano moderno, como la depredación indiscriminada de los recursos naturales de la Ñuke Mapu (Madre Tierra), se ven obligados a avanzar en nuevas formas de trabajo, de manera armónica con la Fuente de la Vida.

    Actualmente brindan alojamiento en cabañas rusticas de madera chilota, servicio de comidas tradicionales, paseos a loberías y actividades culturales en la ruka y terreno propiedad de la comunidad, a las que suma servicios de salud complementaria, guía espiritual y sanación, todo inserto en su rica y ancestral cosmovisión de la Vida y del Universo.

    Expertos internacionales en turismo de intereses especiales, que han realizado viajes a la isla, a la comunidad de Koñimó Lamecura y sectores vecinos, han quedado maravillados de su entorno.

    No se explican cómo todavía no nos hemos organizado para sacarle partido a esta atractiva realidad. Aseguran que los turistas buscan ahora estar más en contacto con lo natural y lo rústico, y nuestra isla y su pueblo Williche, eso lo tienen en abundancia.

    Queda juntarnos, conversar, compartir ese conocimiento ancestral y los conocimientos positivos de la revolución tecnológica del dinka, humano blanco moderno, para poder generar una sociedad más evolucionada, más justa, más armónica…donde se vea a la Vida como una convocatoria a la belleza, a la transparencia…Vamos Chiloé!!!