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    30.06.2014

    Despilfarro histórico

    alexis vargas charles
    (Por Jorge Cabezas)

    ¿Cómo se explica el caótico momento institucional y económico que vive Cobreloa, considerando que tres de las principales figuras de la selección chilena en el Mundial, nacieron y fueron transferidas desde las huestes naranjas?

    En menos de ocho años, la cantera naranja vio nacer al más ilustre futbolista que ha dado el norte grande de Chile en su historia, Alexis Sánchez. Redundar en las condiciones futbolísticas y en los logros conquistados por el “Dilla”, sería ser a lo menos majadero. ¿Y qué pasó con las platas de Alexis? Se perdieron, en las ignorantes e inoperantes manos de los mismos de siempre.

    La negligencia dirigencial histórica de no hacerle contrato profesional, privó a Cobreloa de realizar la mayor venta de la historia del club. ¡Cuántos millones de euros perdimos! Con ese dinero fácilmente habríamos construido la “Gran Madriguera Naranja” para educar, formar y pulir a los diamantes en bruto del norte chileno. Cobreloa, con su potencial e historia debiera como premisas básicas transformarse en el principal captador de talentos de esta sufrida zona geográfica, que, ante las dificultades de traslados debidos a las amplias distancias, deben abandonar sus casas para irse a alguno de los clubes de Santiago.

    El todoterreno Charles Aránguiz y el goleador Eduardo Vargas, son otras joyas regaladas al menor postor. Salvo el caso de Edú, donde algunos recursos se rescataron (gracias a la gestión de “Azul Azul”), las políticas en términos de transferencias y valoración de la cantera naranja, ha sido claramente deficitaria y falta de estrategias de negociación y difusión publicitaria.

    Cobreloa -como política institucional- debiera mantener el buen trabajo formativo, fortalecerlo en términos de infraestructura y recursos, además de promover la participación en el plantel de honor de un grupo selecto de canteranos, en base al mérito deportivo. Junto a lo ya señalado debe existir otro grupo de proyección, que pueda desarrollar sus potencialidades en un club “cantera”, que perfectamente puede ser Copiapó, Coquimbo o algún equipo del norte de Chile, con el que Cobreloa pueda mantener una alianza de cooperación mutua.

    La venta de un jugador al año, formado o no en el club, debiera ser la clave para la mantención económica del proyecto deportivo, que debe buscar nuevamente poner a Cobreloa en el sitial que se merece. Pero con el actual modelo de administración del club, todo esto es imposible.