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    25.11.2013

    Esto también es culpa nuestra

    cobreloa
    (Por Jorge Cabezas)

    Siempre es más fácil ver los errores del resto antes que los nuestros. En el mundo del fútbol, encarar, putear y enrostrar responsabilidades a algunos, por fracasos colectivos, es una máxima fácil de reproducir pero difícil de masticar internamente. Cobreloa nuevamente termina el año con las manos vacías, y los gritos y mensajes de la siempre exitista hinchada loina, acusan al cuerpo técnico y a los jugadores por el pobre fin de torneo.

    ¿Cambiando al técnico cambiará la realidad de Cobreloa? ¿Echando a la mitad del plantel y dejándole la responsabilidad a los canteranos, saldremos adelante? Los problemas de Cobreloa van más allá. Los principales responsables de todo esto somos nosotros, los socios e hinchas. Nuestra desidia y poco compromiso están llevando a nuestro club a ser dirigido por gente incompetente, con intereses creados y que poco y nada le importa el buen desarrollo del club. Asambleas con menos de quince socios, partidos de local con mil quinientas personas controladas y una nula fiscalización por parte de la comunidad calameña, frente al descalabro institucional del mayor capital social y humano de la zona, son señales claras que los problemas en la cancha son solo un síntoma. Un síntoma de un gran cáncer que arrastra Cobreloa hace muchos años.

    La invitación es a tener altura de miras y a ser más racionales que viscerales en el juicio. Cumplimos nueve años sin levantar una copa, y seguimos pensando que es por un problema de banca o de jugadores. La verdadera solución no va por ahí. Cobreloa no tiene una política institucional clara y consistente en el tiempo. Menos existe un proyecto deportivo que sea a mediano y largo plazo, ya que ante los primeros malos resultados, muchos son los que quieren “quemar todo el rancho”, y así nos ha ido…

    La falta de interés en participar y el poco compromiso visto en las elecciones presidenciales pasadas, nos son una realidad ajena a lo que pasa en Cobreloa. Es momento de asumir el protagonismo, de dejar la desidia de lado y de también no olvidar las luchas cuando los resultados deportivos son favorables. Es momento de empoderarse, de elegir en las próximas elecciones a gente verdaderamente competente y que se la juegue por darle un vuelco a esta realidad nefasta que vive nuestro Cobreloa.