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    20.02.2014

    Nos siguen pegando abajo

    Cobreloa vs Peñarol
    (Por Jorge Cabezas)

    Con la ratificación de la salida de Jorge García y su cuerpo técnico, se cierra un vergonzoso nuevo capítulo del circo llamado Cobreloa, montado por 16 inútiles que están haciendo todo para que el club más grande y exitoso de regiones, se desprestigie y muera sumido en la mediocridad y en las malas prácticas.

    Días atrás, la dirigencia se reunía y ratificaban al cuerpo técnico. Horas después, volvían a reunirse para conversar nuevamente el tema, pero no pudieron tomar la decisión por falta de quorum. Finalmente un grupo de dirigentes, determinaron la salida del DT, fundamentando esta decisión en el irregular rendimiento del equipo naranja en el presente torneo. ¿Hay fundamentos para una determinación así? Sí. Si la decisión ya estaba más que clara, ¿ameritaba, por parte de la dirigencia, montar este nuevo show mediático? Claramente no. Pero así funcionan las cosas en el actual Cobreloa, una institución sumida en la desorganización y en la lucha de egos de dos bandos que están llevando a la agónica desaparición al histórico club del norte. Un ratificación más de, quizás, la frase más cuerda que ha salido de la boca de Patricio Contreras (Presidente de la Comisión de Fútbol), cuando hace un tiempo manifestó, “la dirigencia de Cobreloa es el hazme reír del fútbol chileno”.

    Tal como lo he señalado anteriormente, sumado a esta clase dirigencial incapaz e inepta, estamos nosotros, los socios e hinchas que no hacemos nada para frenar el descalabro del club de nuestros amores. No hay compromiso e interés por parte de Calama, sus autoridades y sus habitantes, con el símbolo más importante de la comuna y de la provincia. Al cobreloino solo le interesa que su equipo gane los fines de semana y sea campeón, nada más. No le interesa fiscalizar el actuar de la dirigencia y menos posicionarse activamente frente al descalabro dirigencial. Que decir de organizarse y buscar una salida que nazca de la comunidad naranja. Nada, cero.

    ¿Qué salida queda? Veo dos opciones. Derechamente seguir el modelo O’Higgins, transformando a Cobreloa en una Sociedad Anónima abierta, en donde uno o un grupo de inversores tome el control, haciéndose responsable del manejo económico y organizativo del club, dejando que los calameños y cobreloinos hagan lo único que les gusta, que es ver a su equipo jugar y pelear títulos en las tribunas o por TV. O, como segunda opción, que los calameños y cobreloinos, tomen la última oportunidad para salvar al club y se empoderen presionando y exigiendo que de aquí a las próximas elecciones, se logre el prometido cambio de estatutos para que los socios puedan votar en todo Chile, sin discriminaciones, además de poder optar por una lista, de no más de siete dirigentes.

    Cobreloa, con este tipo de administración y dirigentes, no tiene ninguna posibilidad de crecer como institución. Todo lo contrario, seguir con este modelo, es condenar a la muerte, más temprana de lo que se cree, al gigante de regiones.