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    17.09.2013

    ¿Por qué Cobreloa gana, gusta y es feliz?

    cobreloa
    (Por Jorge Cabezas)

    (Por Jorge Cabezas)

    El cuadro minero venció uno a cero a Unión Española, con gol de José Pérez, y se trasformó en el sub líder del torneo. Con este triunfo los naranjas acumulan 25 partidos seguidos invictos, quedando solo a uno de igualar la marca histórica del Cobreloa campeón de 1992.

    ¿Cuáles son las claves de esta extraordinaria campaña?

    El “nuevo trato” de Jorge “Chicho” García: El pasar de un liderazgo “autocrático”, como el de Marco Antonio Figueroa, a uno “democrático”, como el de Jorge García, ha permitido descomprimir el conflictivo camarín naranja del primer semestre. Gracias al buen trato y una dosis importante de ascertividad, García ha logrado llegar con su mensaje a los jugadores, logrando total credibilidad en sus conceptos y en lo que quiere plasmar en la cancha.

    La excelente forma física del plantel: Aunque suene reiterativo, el contar con el mejor preparador físico del fútbol chileno, John Armijo, es un tremendo crédito con el que cuenta Cobreloa. El tener un plantel corto para afrontar tres competencias, sumado a los continuos viajes para jugar de local (Antofagasta) y visita, no ha mermado la condición física del equipo. Todo lo contrario, Cobreloa suele inclinar la balanza en los segundos tiempos, en donde mediante la presión y el desgaste incesante logra romper las defensas rivales.

    Buena elección de los refuerzos: García y su cuerpo técnico tuvieron “buen ojo”. Sin contar con grandes recursos ni tampoco con gestiones oportunas de los dirigentes, pudieron traer a un grupo de jugadores que en general han sido aporte. En un primer nivel se ubican Cristián Gaitán y Hugo Droguett, dos puntales del mediocampo naranja. Despliegue, dinámica y buen trato de balón, son solo algunas de las cualidades que aportan estos dos tremendos aportes. Luego viene Jonatan Chaves, jugador de muchas condiciones, entre ellas una zurda privilegiada, especialmente útil en las pelotas detenidas con las que ha llegado al gol. En contra aún le juega cierta irregularidad, por lo que no termina muchas veces siendo gravitante. Aún puede dar mucho más. Tras estos tres jugadores que sí han sido refuerzos, viene dos que aún están en deuda. Grondona, un delantero de mucho esfuerzo y desgaste físico, pero sin gol e Ignacio Herrera que llegó sin mayores méritos al club naranja, pero que en los minutos que ha participado, ha mostrado destellos de buen fútbol. Aún esperamos mucho más de ellos.

    La reintegración de Palos, Roco y Pérez: No son nuevos refuerzos, pero es como si lo fueran. En el proceso anterior, Palos y Roco fueron borrados y Pérez no fue mayormente utilizado. Con García, han vuelto al equipo y sus aportes han sido notables. El portero argentino, junto a Contreras, han dado seguridad en el arco. Roco se ha transformado en una verdadera “muralla naranja”, dejando de lado el juego brusco, mostrando su mejor versión de todos los años que lleva en Calama. Pérez se ha trasformado en el compañero ideal de René Martín Lima en el mediocampo. Buen toque de balón, salida clara y mucha presión ha ganado el “Gigante Minero” con el ex Querétaro en cancha.

    La relación equipo-hinchada: La exigente hinchada loina de identifica con su equipo. El profesionalismo y el sacrificio mostrado por los jugadores, ha despertado una fidelidad absoluta con este proceso encabezado por García, Donoso y Armijo. Los resultados ayudan, por supuesto, pero la mística que ha despertado el Cobreloa clausura 2013 es emocionante. Tal como los jugadores se han sacrificado, los hinchas también lo han hecho, viajando varias horas a Antofagasta para verlos jugar de local, y tiñendo de naranja cada estadio en donde los loinos juegan de visita. Una muestra de eso es lo que pasó en Santa Laura, en donde más de 1.500 cobreloinos apoyaron al equipo minero.

    A Cobreloa los golpes no lo bajan, lo fortalecen: La adversidad durante los últimos meses ha acompañado a nuestro club. Los reiterados conflictos entre dirigentes, el atraso una y otra vez de la entrega del Mini Estadio del Club de Campo, el problema de un par de jugadores para viajar a Montevideo, las amenazas de desaparición del club, los viajes continuos para jugar de local y de visita y ahora la grave situación de salud del pequeño Agustín, hijo de Sebastián Roco, han sido golpes dolorosos para el plantel, pero no mortales. Todo lo contrario, se han transformado en verdaderos “alimentos motivacionales” de un espíritu y unión de grupo que crece y se fortalece aún más a pesar de las dificultades.