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    19.08.2014

    Manual de Sobrevivencia Guachaca: Por un Septiembre sin caña

    Foto Guachaca
    (Por Carlos Carvacho)

    Ya estamos en la quemada compipas. Y los humildes, cariñosos y republicanos nos empezamos a poner nerviosos. Nuestro mes emblema se aproxima y tenemos que prepararnos para darle color a una celebración de aquellas, como corresponde. Antiguamente por estas fechas, nuestros taitas comenzaban a ahorrar para la pinta nueva del grupo familiar, y la fachada de las casa se pintaba, aunque fuera con un poquito de cal y raspado de paleta de tuna. Hoy, poco queda de eso, pero como todos los años, el “ébola” de los guachacas nos está esperando a la vuelta de la esquina: LA CAÑA.

    El desamparo es total. Los “astutitos” del Elige Vivir Sano y del Ministerio de Salud todavía no se pegan la escurrida que la CAÑA es una enfermedad profesional y DEBE estar incluida en el Plan AUGE. Pero no importa, porque los guachacas siempre diremos “ni un vaso atrás”, y al interior de la garrafa central tenemos expertos que han hecho de su vida un doctorado al respecto y han encontrado la cura para esta pandemia de todos los septiembres. Siga estos consejos y llegará con una mejor carita al trabajo el día lunes siguiente.

    1. Bailahuén, para aliviar la panita: Por siglos la madre naturaleza a dispuesto una hierba milagrosa, y de comprobada acción para aliviar nuestro golpeado hígado: el Bailahuén. Lo puede pillar en cualquier puesto de hierbas, y una bolsita le alcanza para tratar a su grupo familiar completo. Tómese una agüita antes de irse al sobre y verá que su hígado se lo agradecerá. Si quiere ser precavido, puede terminar de cenar y tomar la primera dosis. Después repetir la cuota, las veces que pueda.

    2. Bicarbonato: Mucho más barato y humilde que la sal de fruta, una agüita con bicarbonato, y un harta pestaña son según el gran Guaripola Dióscoro Rojas, las principales armas para combatir la caña. Ojo que si le va a poner limón, procure que sean sólo algunas gotas, para no cortar su efecto.

    3. El Agüita que toman los astronautas: Por más que los gringos se hagan los lesos, y digan que las bebidas isotónicas fueron creadas para deportistas, todos sabemos que las fabricaron para combatir la caña de los astronautas. Son esos jugos de colores y botella de boca ancha que generalmente están entre las bebidas para el combinado y el hielo. Al igual que el bicarbonato, y el bailahuén, la clave es tomarlas antes de irse dormir y luego al despertar. La contra que tienen son su precio, ya que por la misma plata uno podría perfectamente comprar algunas pilsener y seguir la jarana. Difícil dilema ético-paciente.

    4. Terapias alternativas: En este último punto hay que ubicar a tendencias más extremas o alejadas de la ortodoxia guachaca, como por ejemplo: alternar copete y agua, tomar agua en grandes cantidades antes de acostarse (acto homeopático- suicida) y el pichicateo en base a tónicos, dipironas y pastillas para la gastritis como el omeprazol. Acá mezclamos un poco las cosas, porque muchos facultativos guachacas confunden los síntomas con la enfermedad. Una cosa son las consecuencias de un buen patache, y otra las del copeteo. Nosotros preferimos pasar, y echar mano a métodos más naturales, aunque si tiene un galeno amigo…¡pase el dato!.

    5. Seguir con la cuerda: Otra opción sumamente válida y que desarrolla el guachaquerío más duro, es seguir de largo con la fiesta y no parar el copeteo. Es decir, recurrir a la chelita con limón, micheladas, causeos y productos marinos como pailas, ceviches y afines. Si opta por este apostolado, tenga en cuenta que en algún momento se le aparecerá la carta de ajuste y lo puede pillar mal parado, o en algún lugar donde la contienda sea desigual . Y la malvada caña aparecerá igual. Procure que algún compipa sobrio guarde su teléfono, documentos y por ningún motivo se acerque al volante (a no ser que sea el de loza).

    Obviamente, sabemos que no existe una receta magistral, y el antídoto depende del veneno que usted le ponga. Le recomendamos preferir pipeñito del bueno, y hacerle el quite al destilado duro con energéticas que tan de moda a puesto el cuiquerío. Porque los guachacas, tomamos para compartir, conversar, bailar y abrazarnos, y no como ellos, que toman para hacerse tira, manejar y chocar autos.

    Como sabemos que de varias cabezas de pescado, sale un buen caldillo, si tiene su propia receta para este mal de males, postéela con confianza a continuación. Un hígado como el suyo se lo agradecerá.