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    12.03.2012

    Lesbiana por una noche

    Esta es una fecha muy especial para mí: el jueves se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, lo que me recuerda que hace algunos años viví un memorable episodio. Sucede que, sin darme cuanta, conocí mi lado lésbico.

    Era un día con calor. Salía a trabajar, con mi blusa rosada y, obvio, una mini, cuando recibí un llamado. Mi amiga Claudia estaba desesperada, se había peleado con su novio. Claudia dijo que necesitaba verme. Suspendí otro compromiso y nos juntamos en un restaurante.

    Apenas nos encontramos ella me abrazó y noté que no estaba tan triste. “Jessi” me dijo, “no quiero estar con él, tiene la mente muy cerrada”. Y, bueno, recordamos viejos tiempos, cenamos, nos reímos, tomamos unas copas, y más copas y más copas y decidimos tomarnos el bajativo en su departamento. Y ahí empezó la onda.

    Nos sentamos una al lado de la otra, cada una con su copa. Estábamos a la luz de unas velas locas y pronto empecé a notar que Claudia me miraba con ojitos juguetones. Me miraba disimuladamente las piernas y reía. Me gustaba el jueguito, así es que me dejé llevar. Ella perdió la vergüenza y me empezó a acariciar el tobillo. Su mano subía y se deslizaba por mis pantorrillas. Y, de pronto, entre risas, me contó algo sorprendente: “Terminé con Juan Carlos porque me tienes loca, Jessi. Me atraes sexualmente”. Qué, dije yo. Y no terminaba de decirlo cuando ella ya estaba con sus labios rozando los míos. Debo ser sincera con ustedes: sus caricias, sus miradas, todo eso me tenía realmente excitada.

    No aguantaba más. Terminó por convencerme, de nada valía poner resistencia. Las dos sabíamos que nada saldría de esas cuatro paredes, jajaja.

    Nos desatamos como si fuera la última noche que tendríamos sexo en nuestras vidas. Nos besamos, nos tocamos entera. Tuvimos sexo apasionado, intenso, hasta que nos quedamos dormidas. A la mañana siguiente tomé mi ropa y partí para mi casa. Pero no me podía sacar de la cabeza la escena.

    Claudia viajó a otro país y yo seguí con mi vida. Todavía mantenemos contacto por Facebook y recordamos esa noche de lujuria. Ninguna de las dos se arrepiente. Ella piensa que fue una noche liberadora y yo todavía me excito recordándola.

     

    El Consultorio Sexual aparece publicado todos los sábados en el suplemento El Rayo del diario La Estrella de Valparaíso.