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    26.03.2012

    Sexo desquiciado en un avión

    He tenido experiencias sexuales cuerdas y otras locas. Todas tienen su encanto, pero ahora quisiera contarles un romance que tuve con un tipo insólito. Él se llama Marcos, fue mi pololo, era un tipo diferente, sí, pero estaba completamente rayado. A él le gustaba tener sexo en todas partes, era un semental full time y, con frecuencia, prefería los lugares más extraños, aquellos en los que ninguna persona normal terminaría tirando.
    Lo hacíamos en todas partes: en el cine, en el desierto, en la piscina del fino hotel W cuando estaba lleno de gente, uf, nada detenía al vigoroso Marcos. Pero la locura más grande fue tener sexo en el baño de un avión. Parece una fantasía de película, una prueba incómoda para la gimnasia sexual, pero así fue, usted leyó bien, Marcos y Jessica lo hicieron volando por el cielo. Ahora que lo pienso, no sé cómo lo hicimos. Recuerdo que era un viaje a México. Él, en un momento, me acompañó al baño. Entró conmigo. Me subió al wáter. Cerró la puerta. Y allí, en ese cubículo, pasó de todo. Nos entregamos, sin parar, sin que nos importara que no había espacio, que mis piernas estaban enrolladas en el lavatorio, que él gemía, yo también, y todo a diez mil metros de altura, en el cielo.
    Era tanta la excitación y la pasión que, sin darme cuenta, mis pies golpeaban la puerta con cada movimiento hasta que llegó la azafata y el capitán del avión y a gritos nos pidieron que saliéramos.
    Imagínense nuestras caras al salir: todos, pero absolutamente todos, se dieron la vuelta para mirarnos. Se nos veía el sexo en la cara. Algunos nos miraron y, con los puros ojos nos parecían acusar de depravados.
    A mi juicio, en la vida hay que probar de todo. Vivimos sólo una vez y no hay que negarse a ninguna experiencia atractiva. Si me faltaba un lugar donde tener sexo era en el baño de un avión. Lo hice y fui feliz. Fue un escándalo, pero ya ni me importa. nadie me quita lo comido y lo bailado. Y nadie me quita mi novedoso orgasmo en un avión.
    Bueno, para cerrar esta historia, les cuento que esa vez nuestro vuelo llegó a destino y nunca más volvimos a viajar por esa línea aérea. Pero, si me preguntan, mmmm, oh yeaaa, lo volvería a hacer. La verdad es que es vuelo estuvo muy rico y por un momento toqué el cielo.