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    16.04.2012

    ¿Por qué no me invitas a tu pieza, Julio Iglesias?

    Julio Iglesias, ahora que has visitado Chile no dejo de pensar en ti. Eres un galán eterno. ¿Quién no recuerda haberte escuchado mientras nuestra madre cocinaba o planchaba? Despiertas pasiones, Julio. Con tu voz, con tu tostado, con tus historias. Eres un señor de 70 años que me pone como loca igual. Es por eso que hoy decidí transmitirte en pocas palabras la fantasía sexual que más de una de nosotras (al menos las que ya pasamos la barrera de los 30) ha tenido contigo.

    Me dejo llevar. Ya siento el calor subiendo por mi muslo. Oh, Julio, mi negrito de España, si tan sólo alcanzara la imaginación para trasladarme a la habitación de tu hotel y esperarte cuando termines de presentar tu show. Te informo que se me ocurrirían un sinfín de sorpresas para que no olvides nunca esa noche mágica, estoy segura.

    Por mi parte, ya lo tengo todo planeado: me veo sentada en la recámara con el baby-doll rojo más sensual que podría encontrar en mi cajón. Me veo rociada con un exquisito perfume francés, el cabello tomado con un peinado muy sexy (lista para que me despeines) , los labios rojos, full rojos (lista para dejarte los labios marcados), unos tacos de 10 centímetros, mínimo (lista para que me los saques lentamente), y un tango sonando de fondo ( cantado por ti, mi loco artista). Y en entonces es donde ocurre lo maravilloso: apareces tú en la habitación.

    Abres la puerta lentamente. Levantas tu mirada un tanto cansada, pero al verme cambia totalmente tu expresión. Te acercas, me tomas las manos y comenzamos a bailar tango de una forma muy sensual, sin dejar de mirarnos. Y no dejamos que termine la canción cuando ya estamos en llamas, besándonos en la cama. Y, a pesar que ya eres un hombre maduro, te diré, en la oreja, sudando: “Los años no pasan por tu cuerpo, ni por tu apetito sexual, mi campeón”. Y sentiré que eres como un torero que me habla de cerca y por fin logra domarme. Luego te quedarías dormido porque la pasión fue intensa. Te dejaré dormir en mis brazos, Julio Iglesias. Quedarás tendido en unas sábanas blancas. Y yo pensaré: Qué lindo, me agarré al gran galán histórico de Hispanoamérica. Y luego me dormiré y seguro que soñaré contigo. Por eso me pregunto ahora: ¿Por qué no me invitas a tu pieza, Julio?

     

    El Consultorio Sexual aparece publicado todos los sábados en el suplemento El Rayo del diario La Estrella de Valparaíso.