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    02.05.2012

    Yo quiero que me estimulen, por favor

    Queridos lectores, amigos que han seguido todas mis aventuras y han implementado mis consejos calientes, debo contarles que soy humana. Y sí, a veces, no tengo el tiempo que quisiera para el sexo. A veces yo, Jessica, el huracán del placer, estoy agotada, sin energía para moverme en la cama. Y lo raro es que estoy inmóvil, con la cabeza ocupada, pero igual con ganas, igual sedienta de que me toquen, de que hagan todo por mí.

    Les contaré lo que ocurre: empecé la semana pasada a estudiar teatro ¡Me encanta! Es una experiencia maravillosa, lo malo es que me demanda mucho tiempo y concentración. Y eso me perjudica a la hora de tener sexo. No significa que no quiera hacerlo, sólo que lo que quiero es estar echada tipo “vaca de pesebre” y que mi pareja haga todo por mí.

    Estoy en una etapa de integración al estudio y eso es lo que me tiene estresada. Al principio fue raro porque él no entendía mis indirectas a la hora de acostarnos. Por ejemplo, yo me iba a la cama con un exquisito perfume o lucía digna mi lencería más erótica para estimularlo. Pero él, al ver que finalmente no movía un dedo, se daba media vuelta y se dormía. ¡¡Qué terrible porque yo estaba sedienta de sexo!! Es que a veces los hombres no tienen ese sexto sentido desarrollado para percibir que sí, tenemos ganas, chicos, estamos ardiendo, sólo queremos que hagan el trabajo completo porque no tenemos energía.
    Por suerte encontré la solución. Le dije a mi novio que me diera mi ración de orgasmos aunque yo estuviera quieta como estatua. Lo conversamos. Le expresé mi necesidad de cambiar los roles. Le dije que su función es comprenderme por estos días y hacer la pega: seducirme, acariciarme las partes que él sabe que me calientan. O sea: motivarme. En todo caso, no es malo cambiar de roles de vez en cuando. De hecho, la primera noche después de la conversación, lo puso en práctica.

    Qué noche ardiente, mamacita. Quedé más relajada que hacer una hora de spinning. Woooow, me acuerdo y me dan ganitas. Mmmm. Yes, yes, yes…yeaaah. Así es que ya saben: no siempre las ganas se demuestran. Puede que estén, pero como el sexo es de a dos, se necesita la estimulación de tu pareja para que afloren en todo su esplendor.