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    11.06.2012

    El Chispa y yo

    Dijeron que yo estaba con el Chispa. Dijeron que entre el Chispa y yo hubo una química fulminante cuando grabamos el teatro en Chilevisión. Algunos programas de farándula especularon que le regalé el colaless. Lo niego. Sólo dije una vez que al Chispa “lo encontraba mino”, y tampoco para tanto. Básicamente encuentro que está en buena forma física, se le endureció la guata. Nada más.

    Mi vida sexual tiene chispa, pero en ella no está incluida Juan Lacassie.

    No se me cruza por la mente. No me veo en la cama con ese joven. Mi opinión solamente iba dirigida a sus progresos musculares. No voy a hacer un análisis detallado de por qué no me acostaría con el Chispa. Sólo diré lo que una mujer como yo, que ya está en sus 30 primaveras como tantas otras lectoras, busca en un hombre.

    Si yo, Jessica Alonso, tengo una primera cita me fijo en todo. Me fijo en sus manos, en su tenida, en su caballerosidad, madurez, distinción y, detalle no menor, en sus zapatos. Los zapatos son algo elemental. Dicen mucho del caballero, sobre todo si tenemos en mente tener sexo con él.

    No me obsesiono con la musculatura. No al sex-symbol de cartón. No al hombre tieso. No al Pablo Schilling de discoteque. No me atraen los rasgos femeninos en un señor.

    En segundo lugar tiene que entusiasmarme con su conversación: si estás cenando con él todos los detalles cuentan. Que te corra la silla, te quite el abrigo, te abra la puerta del auto, etc. Se trata de ser sensual en todos los aspectos de la cita, nada me excitaría menos que un hombre con conducta de adolescente o que no me motive ni su forma hablar, o de moverse.

    Todo apunta entonces a un hombre maduro, y cuando digo maduro me refiero a una madurez mental, más que física. He tenido relaciones sexuales con tipos más jóvenes que yo, es cierto, pero algo tuvo que haberme conquistado. Y si descubro que sólo sirve para “eso”, el mundo de la sábana y nada más, pues, queda descartado. O bien, lo llamas de vez en cuando si estás soltera y le entregas la misión de que te complazca y que luego se vaya a su casa (Porque no crean que ese es sólo un pensamiento masculino. Atrás quedó aquello del machismo, sobre todo para nosotras, las de mentalidad más abierta).

    Entonces, la receta potencial para encenderme es la siguiente: a) Los IN: Caballero, atento, sensual, maduro, inteligente, buen calzado; b) Los OUT: Inmaduro, poco atinado, desprolijo.

    Así queda más que claro el perfil de hombre que busca una mujer como yo. Esto entonces aclara cualquier rumor: no estoy con el Chispa. No pasó nada con el Chispa. El Chispa está flaco, en plena forma, pero no es mi tipo. De hecho, él está con una amiga: es del tipo de ella. Y yo, con mi vida sexual bastante clara, sigo mi camino por otro lado.