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    18.06.2012

    Papitos y papi

    Se acerca el día del padre y todas estamos pensando qué regalarles. Mira, amiga, si se trata de tu pololo, esposo, amante, novio o pinche, te propongo salir de lo cotidiano y regalarle una noche de buen sexo. Pero esta vez hazlo con un condimento especial, debes decirle tantas cosas como sean necesarias para crear un ambiente aún más caliente, me refiero con esto a las famosas “muletillas” que tenemos las mujeres apasionadas y ardientes. Me refiero a los gemidos. Dale a tu hombre una noche de sexo ardiente y bien gemida.

    Esas cochinadas al oído a ellos los vuelven locos. Sugiero, por lo tanto, en homenaje al Día del Padre, ingresar a la cama, iniciar el juego, la actividad, y recurrir, ahí, en el punto fogoso de la cuestión, a la muletilla “papito” o “papi”.
    En general las mujeres, al menos las argentinas, utilizamos mucho esa expresión. Lo hacemos en instancias de cariño. Y, a menudo, son también parte de nuestro dialecto sexual. Yo por mi parte he comprobado que les fascina. Es más, lo comprobé de forma tal que, para escribir esta columna, quise salir de la duda y lo puse en práctica.

    Dejé lápiz y papel de lado para agarrar a mi chico, llevarlo a la cama y hacerle de todo. Pero esta vez dividí el sexo en dos etapas: en la primera no le dije nada de nada, sólo gemía pero sin emitir palabra alguna. No estuvo nada mal. Conseguí mi primer orgasmo, pero lo mejor vino en la segunda etapa.
    Comencé a decirle todas esas cosas que mencioné antes, tales como “papito, hazme tuya” o “dale papi, vamos papi” o “sí, papito, ahí sí, ahí sí, AHÍ SÍ”, en medio de jadeos. ¡Y se volvió loco! Se fue increíble y yo conseguí mi segundo orgasmo. Mmmm, les confieso que fue una de las mejores pruebas que he hecho desde que lo ocupo a él como “conejillo de indias” para escribir las columnas. En todo caso, él es feliz colaborando. Obvio, al menos hasta ahora no se ha quejado y encuentra todas las técnicas efectivas.

    Muy bien, queridas amigas, ya saben entonces: si no sabían qué regalarles a sus “papitos amorosos” esta es una muy tentadora y atractiva propuesta para agasajarlos con una buena noche de pasión. Mucho gemido, mucho “papito” en la cama. Eso sí, ojo. No hay que caer en lo grotesco, no están permitidas palabras derivadas del rol paterno como: “papito chulo”, “papurri papá”. Esa onda no tiene nada de sensual. Es más, sería total y absolutamente matapasiones. En fin. Felicidades a todos los papitos lindos que siguen esta sección.