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    29.07.2013

    Soy adicta al sexo y estoy feliz

    michael douglas

    Estoy feliz. Un estudio realizado en Estados Unidos comprobó que la gente adicta al sexo no está mal de la cabeza. Ya no son personas enfermas, así que todo aquel mito que giraba en torno a la hipersexualidad parece haber quedado en el olvido. Y por fin podremos disfrutar del sexo en cantidad, sin prejuicios del qué dirán y estar completamente seguros de que no nos tildarán de sexópatas.

    Imagínense lo feliz que estoy, pues es una de las mejores noticias que he leído en meses. No sólo me pone contenta porque escribo sobre este tema, el sexo, sino porque situaciones como estas nos ayudan a que cada vez la sociedad, que en ocasiones suele avanzar hacia un pensamiento más libre y otras veces parece estancarse, podrá practicarlo sin descanso. Podremos elegir más libremente con quién hacerlo. Podremos tener sexo cuando nos venga en gana. Abriremos la mente. Seremos sexuales, vivos, frescos, felices, satisfechos. Dejaremos de estar bloqueados. Llenos de prejuicios. No más mentes estructuradas que impiden el avance. Queremos un pensamiento común e igualitario en cuanto al sexo se refiere.

    ¿Es que acaso tener sexo es un delito ?, ¿tener mucho sexo es perjudicial para la salud ?, ¿ser muy caliente afecta a las personas que te rodean? No. Definitivamente no. Ya era hora de que se peguen el alcachofazo, como se dice. Y seamos conscientes de que las personas que somos sexualmente muy activas estamos haciendo el amor y no la guerra. No somos malos, ni demonios, ni enfermos. Somos más calientes que el resto. Eso no más.

    La investigadora señala que es producto de que somos personas con la líbido más alta. Y que canalizamos los problemas que estamos teniendo, el estrés, las depresiones, etcétera, a través del sexo. Entonces yo me imagino que nosotros, digo, los adictos al sexo, debemos de tener cualquier problema. O somos muy depresivos o vivimos estresados. Porque no podemos parar de tener sexo y más sexo y más sexo.

    Pero, como dije antes, no se preocupe, lector: no somos enfermos mentales. Sólo somos enfermos de calientes, jaja. Ni tampoco se ofusque. Porque no somos los únicos. Me atrevería a decir que cada vez somos más. Es sólo que no todos lo reconocen, pero miren si no a Michael Douglas. En fin. Yo no tengo problemas, al contrario, estoy feliz con mi vida sexual. Creo que me da mucho placer y me mantiene físicamente activa. Es que el sexo además es un excelente deporte que te ayuda a estar en forma. Uno quema grandes cantidades de calorías cada vez que tiene relaciones. También, no sé si se dieron cuenta, pero como que los calientes somos más alegres. No andamos amargados por la vida. El sexo también estimula nuestra segregación de endorfinas, esos neurotransmisores que nos hacen estar felices siempre. Así es que ya lo sabe: si quiere estar en forma y vivir feliz, sea adicto al sexo que es un ejercicio de lo más saludable. Y así serán bienvenidos al mundo enfermo. Pero enfermo de caliente.