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    12.08.2013

    Mis condoros en la cama

    sex

    A raíz de que este martes se conmemoró el cumpleaños de Condorito, me acordé, por derivación de la palabra, de los grandes condoros sexuales que me han pasado a lo largo de esta prolongada vida sexual. Y a quién, por ejemplo, no le han pasado cosas que dan vergüenza, cosas desagradables y hasta cochinas en la cama. De esas cosas tan cochinas que hasta a mí me da no sé qué contarlas. Imagínense. Pero, bueno, para que nadie se sienta tan mal en esto, yo les doy mi apoyo y les contaré algunas. Estoy segura que a muchos les han pasado situaciones de este tipo.

    Por ejemplo, me he caído de la cama de tan eufórica que estaba en el momento del orgasmo. Estaba ahí, en el clímax, y paf, al suelo. Y luego el mino trata de recoger este cuerpo ardiendo y también se cae, arriba mío, con su, digamos, espada en ristre. Tras eso no queda erotismo, sino un ataque de risa o el urgente deseo de irse a otro planeta.
    Lo otro que me ha pasado, y de esto me acordé cuando vi el video del Ronny y la Mariana (y que en realidad son cosas naturales que ocurren con los órganos sexuales), se refiere a los sonidos raros que en ocasiones se producen al momento de la penetración. Sinceramente son ruidos difíciles de definir, pero ustedes se imaginarán a lo que me refiero. Ruidos que parecen otra cosa. Ruidos que pueden matar y hundir la pasión. Ruidos que causan relativa gracia y mucho pudor. Al final, siempre, una opta por la carcajada. Una sabe que lo mejor es quitarle seriedad a esos asuntos tan humanos. Hay que tomar todo con mucho humor, aunque sea un momento tan serio e intenso como el acto sexual.

    Lo otro también que me ha pasado son experiencias incómodas durante el sexo oral. Estás emocionada haciéndole una digna fellatio a tu pareja y, al momento de la eyaculación, justo cuando salta el íntimo fluido del varón, te llega una gota en el ojo. Les puedo decir que pocas veces sentí un dolor tan irritante como al tener ese líquido espeso encima ¡Se te pone todo el ojo colorado y no lo puedes abrir! ¡Qué atroz! Y una, con semen en la retina, trata de hacerse la linda igual. Y una dice: Ay, si no me duele nada. Por dentro, claro, te estás muriendo de irritación ocular.

    En fin, tantas cosas que podemos recordar y que nos dan gracias y un poco de vergüenza también. Pero hay que reírse. El sexo no debe ser serio, sino lúdico. Es un juego. Por momentos es bueno poner caras intensas y activar una pasión de película, pero, en otras, hay que asumir que también puede ser una comedia. Así como Condorito. Entonces, no hay que preocuparse: vive a carcajadas los condoros en la cama. Y disfruta el sexo riendo con tu pareja.