Invita a tus amigos a usar nuestra aplicación

Usan la aplicación de soychile.cl

    23.09.2013

    Mi huaso al desnudo

    En estas fechas de fiestas patrias hablaremos de cómo son los huasos en la intimidad. Un análisis vivencial al huasteco en el campo erótico ¿Es brusco el estilo campechano? ¿Son salvajes en la cama? ¿Es romántico? ¿Recita a Violeta Parra? ¿Son ágiles, como si estuvieran tratando de enlazar a un potrillo?

    Me ha tocada visitar alguna que otra fonda en los años que llevo en Chile y la verdad es que también he conocido a varios huasos de verdad. De aquellos verdaderos huasos campesinos, con sus auténticas vestimentas huasas, con espuelas y todo. Incluso uno una vez me invitó a bailar cueca y a pesar de que no le pego mucho al baile tradicional, pude bailar un pequeño pie de cueca gracias a sus enseñanzas. Y para qué les voy a estar con cuestiones, también me invitó unos pipeños. Y, entre trago y trago, al final me terminó coqueteando, como era de esperar, bien macho que salió este huaso: me terminó conquistando y no vaya a creer que son bruscos a la hora de ganarse a una damisela, no, para nada. En este caso el caballero sacó toda su artillería y logró que me subiera la temperatura con algunas payas que recitaba. Si bien no era la poesía de Violeta Parra, debo confesar que me gustó el huaso, gancho. Aquí les dejo una de las payas para que le reciten a sus huasitas si la quiere enamorar y dejarla loca de tanto verso. “Aro, aro, aro, aro…después de tanta chicha y empanadas con aliño, no sólo me subió la temperatura sino que además se me despertó el niño!!!”. Ja, ja, ja.

    Bueno, fue una de las más suaves que me recitó el huasito. Mejor las otras ni se las digo, imagínese el calibre de las que siguieron después de seguir empinando el vaso. Pero, saben qué, viniendo de ellos no suena grosero. Es más, me atrevería a decir que hasta es sexy y me dejó bastante prendida a mí también el hecho de escuchar sus payas. Por eso, entre cueca y cueca, entre pipeño y chicha, terminamos yendo a unas cabañas que por allí se asomaban. Y allá mismo terminamos la velada. Lo que más me gustó es que, después de besarnos apasionadamente, llegó la hora de la verdad y me pareció más sexy aún comenzar lentamente a sacarle toda su vestimenta de huaso. En serio. No se imaginan la cantidad de prendas que llevan consigo en el traje típico. Es excitante el traje.

    Luego hicimos el amor hasta el amanecer. No me dejó ni suspirar el huaso, se las traía el hombre campechano. Claro que yo no me quedé atrás, no podía ser menos, así es que le seguí el ritmo no más. Y fue dale que dale toda la noche. Para rematarla, al despedirnos, pensé que yo no podía irme sin recitarle su merecida paya. Así es que, escuchen bien estos versos y, si quieren, los pueden implementar: “Aro, aro, aro, aro: mi querido huasteco, fue una noche hermosa y de esa ya no me olvido, la tendré en mi recuerdo aunque se me pasen las copas de vino!!!”. Salud, Chile.