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    07.10.2013

    Secretos de un camarín fantástico

    seleccion

    Una de las fantasías más recurrentes en la mente de una mujer es tener sexo en grupo. Lo sé, no sólo porque me lo han confesado, sino porque soy honesta: a mí también se me viene a la mente esa morbosa fantasía de sexo grupal.

    Y, qué quieren que les diga, también he sido víctima de aquella caliente imaginación y de soñar con tener sexo en un camarín repleto de futbolistas recién llegados de la cancha, con una victoria a cuestas si es posible. Todos sudados y con las hormonas completamente revolucionadas y con los genitales bien fogosos y llenos de victoria. Un plantel completo de sedientos de sexo, de sexo desenfrenado y promiscuo. Todas hemos soñado con ese deseo excitante. Deseos que aparecen en nuestra mente y, aunque suene deliberadamente alocado y nunca lo llevemos a la realidad, sí existen. Forman parte de nuestra realidad sexual. Y quién les dice, quizás, que alguna vez tomemos esa fantasía erótica y la hagamos verdad.

    Y, por eso, entonces, ahora mismo ya me encuentro al interior de mi fantasía. Estoy en un camarín, rodeado de futbolistas mojados. La alineación titular viene transpirando. Están sudados. Excitados. Están todos ellos dispuestos a darme un placer netamente carnal. Me veo entremedio de piernas y muslos y cuellos. Veo el poto del goleador. Los delanteros están con mi delantera. Los defensas con mi retaguardia. El volante creativo juega con mis labios. Quiero que me metan varios goles. Me los podría devorar a todos. Un plantel completo, titulares y suplentes, todos sin calzoncillos, aniquilados por la come-equipos Jessica Alonso. Estamos aquí, en pleno secreto de camarín. Este es verdaderamente el fútbol sucio, el fútbol espectacular, el fútbol desconocido. Aquí no hay reglas, no hay silbatos (sí pitos), no hay gerente técnico, entrenadores, hinchada.

    Hay puros futbolistas acalorados. Aquí, en mi fantasía con un equipo completo de fútbol, hay puro sexo, chiquillas.

    Sólo vale nuestra caliente excitación. Me imagino todas las poses que haríamos y es difícil concentrarse. Qué no les haría. Qué no me harían (todo, absolutamente todo lo que se puedan imaginar). Y lo que no se imaginan, también lo haríamos. Seamos sinceras y reconozcamos, aunque sólo sea para nosotras mismas, que encerrada en un camarín todo tiene cabida. Sobre todo si estamos calientes o en esa etapa del mes en la que vemos una zanahoria y nos excitamos. Yo no me miento a mí misma. Tengo más que claro que los limites están sólo en a mente. Y cuantos más límites una esté dispuesta a atravesar, más hondo indagara tu mente. Hasta que te darás cuenta de que ya no existirán límites para la mente de una mujer sexual, caliente y apasionada. Así es que te invito a liberar tu mente. Descubre tus fantasías más ardientes. Todas. Y desequilibra tu mente. Pídele más y nuevos sueños promiscuos. Si yo estoy en el lado sucio del fútbol, tú también puedes estar donde quieras. Vuélate. Yo, por mi parte, me quedo en este camarín.