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    14.10.2013

    Esto pienso cuando estoy teniendo sexo

    sex

    Me imagino que ya han escuchado hablar sobre las típicas frases de los tipos cuando quieren, buscan o están teniendo sexo. ¿Cierto? Ok. Pues aquí va en detalle y sin restricciones lo que las minas pensamos cuando queremos, buscamos o estamos teniendo sexo con un tipo.

    En primer lugar depende mucho del mino, si es un galán de etiqueta o si es un mamón.

    Si es un galán de etiqueta, como le digo yo a esos minos ricos, de terno, bronceados, con los dientes bien blancos y que son secos para todo, en la pega y en la vida. En fin, ese tipo, queridas amigas, es un ganador de tomo y lomo. Y más aún, si sabe conquistar a una mujer…¡uff! Ahí ya hablamos de una especie casi en extinción. Por lo mismo, nuestros pensamientos ante tamaño espécimen son frases como: “Ojalá tuviera la oportunidad de que me veas en pelotas y dejarte loco”. O bien: “No tienes idea de todo lo que te haría en la cama, arriba del escritorio, en el ascensor, donde sea”. Tengo la sensación que si ese tipo me ve en pelotas y sonriendo con gracia, la vida le cambiaría por el transcurso de un orgasmo. Y, si ya estamos en la habitación, pensaría frases como: “Dime cosas súper cochinas, por favor. Quiero morbo, compañero. Dime lo más cerdo que se te ocurra. Por favor, mira mis nalgas. Imagino que sabes que las meneo para ti, ¿no? Sí, yo creo que lo sabes, porque tú eres tan caliente como yo, papito rico, dime lo que quieras, igual te como entero, mordisco a mordisco, te voy a dejar marcando ocupado, bebé, no te vas a olvidar de esta noche”. Ahora, si ya estamos follando, los pensamientos son estos: “Mételo, mételo, mételo de una vez, qué esperas”. Y luego: “¡No lo saques! ¡Por fa, no lo saques!”. Y luego: “Despacio, mi vida. Eso. Así me gusta. Rico. Exquisito. Te amo”. Sé que suena demasiado decir eso durante la primera vez con alguien, pero no sé si tanto. Es que a las minas nos encantas decir “te amo”, claro que cuando el polvo fue bueno.

    Ahora están también los mamones y los pasteles. Ahí una piensa: “Ojalá no sea tan perno en la cama como es en la pega. Bueno, filo, me lo agarro. Total, nadie se va a enterar. Y si hociconea, desmiento todo”. Y también, si tiene pinta, una piensa: “Perno y fome, pero me servirá de esclavo sexual. Me lo agarro igual”. Y si estoy teniendo sexo con él, pienso: “¡Wow! Con esa carita de pavo y el medio miembro que le salió. La tremenda porción que tenía escondida. No lo puedo creer, estoy a-no-na-da-da”. Si el tipo pavo se pone a aburrir e intenta seducirte con la labia, yo empiezo a pensar otras cosas: “Dale, flaco, sigue hablando. Yo mañana tengo que ir a comprar verduras, fideos, una receta que el doctor me dio para la anemia, etc”. Una vez que pasamos a la cama y el pavo se pone lento, el pensamiento ahí es enfático: “Vamos, pavito, vamos, termina luego que tengo que ir a la peluquería. Vamos, tú puedes. Acabaaa locoo”.

    Ok. Ya se vino.

    Eso es, más o menos, lo que una piensa cuando estamos en modo sexo. Siempre una piensa cosas. Los hombres no son los únicos que tienen esas interminables lista de 42 frases para el sexo. Nosotras también. Tengan cuidado.