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    21.10.2013

    Se viene el Mundial Erótico

    gary

    Estoy más feliz que perro con dos colas: ¡Chile aseguró su participación en la gran fiesta deportiva del planeta! ¡Qué maravilla! ¡La pasión brasileña! ¡Todos a Brasil, todos al mundial y todos …a tener sexo allá, obvio! No nos durmamos en los laureles, saquemos pasaje ahora y nos vamos al país de la lujuria. Se viene el mundial más caliente. Un mes entero para follar. Sí, así es, porque no sólo de fútbol viven los calentones, menos si nos trasladamos al país más erótico, al país del sexo más libre, al país fogoso y desenfrenado. Por eso tenemos que tener bien claro que la ardiente noche de Brasil se va a apoderar de todos los que vayamos a alentar a la Roja. Nos sentiremos seducidos por todo: su clima caribeño, su mística sensual, sus mujeres, sus hombres, sus paisajes dignos de admirar para filmar la más hot película porno. Todo lo que se respira en ese país es erotismo.

    Imagínense qué sería vivir una seguidilla de noches de carnaval. Días de sol pleno y cuerpos seductores que no sólo nos excitarán con su baile de samba encendida, también encuentro que hasta su idioma, el portugués, es sabroso ¿Se imaginan cómo podrían sonar unas cuantas cochinadas bien dichas al oído, esas que nos decimos en lenguaje calentón-criollo cuando estamos al borde del éxtasis? ¿Se imaginan esas frases pornos emitidas en portugués orgásmico? ¿Se imaginan arriba-abajo-delante de un brasileño dotado de un generoso elemento y estar, entre gemido y gemido, escuchando su portugués fino? ¿Se imaginan viviendo en un clima de calor, casi sin ropa, luciendo la media tanga, abrazadas a una caipiriña, con todo el sabor de la samba o el bossa nova, mientras nos persigue un negro en bóxer? Uuuf. Exquisito, ¿no creen? (¡¡No se hagan las mojigatas ahora!! Si cuando pensamos en Brasil, ninguna de nosotras piensa en fútbol) Y, bueno, me sube la temperatura de sólo pensarlo. Me traslado con mi mente a esas cálidas ciudades de Brasil. A toda la maravilla que hay por metro cuadrado en ese país. Y declaro, públicamente, que en estos momentos me he excitado.

    Es más, amigas, tengo un dato para ustedes. El primer verano que viví en este país me agarré a un brasileño. Y de corazón les digo, chiquillas, que cuando se puso en pelotas y vi ese tremendo miembro delante de mis ojos, casi muero. De hecho, era tan grande que en un momento casi huyo despavorida. Pero decidí quedarme y olvídense lo bien que lo pasamos. Son una hoguera de fuego sexual constantemente encendida estos brasileños, aunque la verdad, entre nosotras, mucho no caché lo que me decía. Pero, filo, sonaba tan sensual que sólo me dejé llevar. Y, en fin, si así son los brasileños, no me quiero imaginar cómo serán las brasileñas. Deben ser igual de calientes. Así es que prepárense, porque no sólo le darán firme a la garganta gritando los goles de la selección. Estoy segura de que también le darán firme a esa otra cosa que llevan siempre con ustedes entre las piernas. Todos listos para ir al mundial. Y, ya saben, lleven su camiseta roja y muchos condones.