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    03.11.2013

    Fe y destape

    tunick

    Como bien lo desglosa el escritor de “El destape”, la capacidad de abrir la mente hacia una sexualidad más libre en Chile comienza con el cambio de siglo. Y si bien no me gusta ahondar en lo que a religión se refiere, creo que la fecha lo amerita. Además estamos en absoluta democracia y libertad de expresión. Por lo mismo, he aquí mi punto de vista sexual-religioso.

    Todo parte desde el llamado “gran desnudo”, episodio en cual cuatro mil chilenos se desnudaron en el Museo de Bellas Artes, en pleno centro de Santiago, para la performance del artista Tunick, batiendo los números de convocatoria mundial para un desnudo colectivo. Ese hecho fue sentido por muchos chilenos como una forma de poner en evidencia que el discurso normalizador de cierta parte de la Iglesia y el conservadurismo hablan de un país que ya no existe.

    Por esto, y por muchos otros aspectos de la revolución social, es que en la actualidad hablar de las relaciones sexuales es pan de cada día.
    Cuando comencé a escribir sobre sexo me empecé a dar cuenta de la cantidad de gente que, casi a escondidas y en voz baja, me guiñaba un ojo y confesaba haber leído mis columnas. Y luego de intercambiar algunos puntos de vista sexuales, se relajaban y, como si nos conociéramos de toda la vida, empezaban a relatarme sus propias experiencias vividas, dignas de escribir un libro. Y, les juro, mucho más hot que las “Sombras de Grey”.

    Entonces, columna a columna, me fui liberando más. Algunas personas muy morales se quedan heladas al conocerme. Parece que ven al mismísimo demonio. Por suerte cada vez son menos. Imagínense lo que debe pensar un tipo muy conservador después de leer “mis poses sexuales preferidas” o “consejos para poner un condón con la boca de forma sensual”, entre otras. O imagínense también la cara de la señora devota, de misa dominical, o la cara de cualquier dama fina leyendo que me gustan los tríos, que estoy a favor de la libertad sexual, que más de una vez he besado a una mujer, que he tenido sexo lésbico.

    Creo que a esas respetables señoras les podría dar un infarto, aunque, muy en el fondo, más de una se sonrojaría porque quizás ya lo ha experimentado todo, pero “a escondidas”. Incluso me atrevería a decir que las pacatas pueden llegar a ser más morbosas y cochinas en la cama que una. En fin. Estoy feliz porque el mundo se está relajando. Estoy feliz porque, según las encuestas, cada vez somos más los que nos atrevemos a hablar de sexo sin prejuicios.

    La sociedad está abriendo los ojos. Cada vez hay menos cosas tabú. Hay menos ignorancia, menos miedos, menos paranoias, menos pánico. El sexo es algo natural que se debe enseñar en los colegios y en la casa. Con respeto a las creencias de cada cual. Con respeto por la diversidad en todas sus formas. Cada cual practicará el sexo como quiera. Y ojalá obtenga en ello amor y placer.