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    11.11.2013

    Nacionalidad caliente

    chile

    Me enorgullece contarles que yo, una argentina, muy pronto seré una chilena. Es que inicié los trámites para obtener mi nacionalidad. Y mi sueño más preciado será ser una auténtica ciudadana de este país. Un país que siempre me ha regaloneado y en el cual, además, he podido conocer la pasión ardiente de los hombres chilenos. He experimentado mucho sexo con señores locales, he estado sobre toda clase de cuerpos criollos, y todo lo anterior me ha hecho feliz y me ha permitido nutrir de anécdotas esta columna. Y todas estas cosas, para una mina sumamente caliente como yo, es el paraíso.

    Ahora, claro, muchos de mis futuros compatriotas me han hecho estas preguntas: “¿Cómo será tu vida sexual como una nueva chilena? ¿Ahora te volverás más mojigata? ¿Apagarás la luz en el acto? ¿Sólo tendrás sexo con amor?

    Les voy a contar que mi vida sexual chilensis será igual de ardiente que como argentina. De mojigata no tengo un solo pelo. Entonces, como nueva chilena, mi desafío será seguir ahondando en experiencias cada vez más atrevidas. Creo que mis niveles de calentura no sufrirán una baja. No claudicaré: aún con mi nueva cédula de identidad, seré ahora una huasa hot. Quiero romper los límites, descubrir cosas, sexualizar la humanidad, el continente, la patria, Chile, las ciudades y los pueblos. Crear una sociedad excitante e igualitaria en la que nadie se complique ante el placer sexual. Quiero que se acabe el concepto de “lo cartucho”.

    Con respecto a si apagaría o no la luz, mmm, qué creen ustedes: ¡Pues claro que no! ¡Definitivamente no! Es más, quiero verle la cara a aquel chileno que conquiste y decirle: “Bueno, mijito, aquí está tu mami”. Y luego decir en mis reuniones de amigas: “¡Me lo agarré con todo!” (O creían, chiquillos chilenos, que ustedes serían los únicos que siempre podrían decir en reuniones de hombres: “¡Le di como caja!”, “¡La dejé loca!”, etc.). No, mis amados galanes, aquí llegó este terremoto de fusión sexual, llegó esta chilenísima-argenta con todas las ganas de cambiar la historia sexual de este país muchas veces estancado en el conservadurismo.

    Me atrevo a decirles también, con mucha pasión, que trataré de divulgar a viva voz que las chilenas no sólo tenemos sexo por amor. También lo hacemos simplemente porque estamos calientes. Ya, sí, lo dije y qué (Amo a Yerko). Y me da igual si la sociedad se espanta por mis conductas o las cosas que diga. Porque es momento que en este país las chilenas sexualmente activas no sólo tengan los mismos deberes y derechos que los hombres en cuanto a mantener la casa y los niños, también seremos dueñas y señoras de tener sexo cada vez que tengamos ganas. Por eso, y por muchas cachas dignas de tantas mujeres chilenas apasionadas, me voy a nacionalizar. Porque quiero un país sexualmente liberado. Y porque yo soy una chilena de corazón y también de otras partes.