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    25.11.2013

    ¿Por qué los tenistas son tan sexies?

    tenistas

    Es un lujo para Chile haber tenido un tenista como el Nico, quien le ha dado al país innumerables alegrías y emociones. Se retiró y dejó un gran legado para los amantes del tenis. Un ícono a seguir y, por qué no, un sexy ídolo para todas nosotras.

    Tomando como referente a Massú y a todos los tenistas internacionales que vinieron como invitados a su despedida del tenis, quiero referirme a la sexualidad que transmiten estos deportistas para todas las mujeres ardientes del mundo. Es inevitable admirar esos físicos perfectamente entrenados. No me pueden negar, queridas lectoras, las fantasías eróticas que despiertan en cada set o en cada despliegue que tienen en la cancha estos exquisitos exponentes del ATP. Es como una explosión de orgasmos en cada saque. En cada mirada. En cada show que nos brindan en todos los partidos.

    Es interesante hablar, creo yo, de las distintas emociones sexuales que despiertan los diferentes deportistas. Generan sueños eróticos femeninos. Si bien todos los deportistas de elite tienen un cuerpo digno de idolatrar, no todos generan lo mismo.

    Los futbolistas, por ejemplo, tienen otra perspectiva. Me da la sensación que son como máquinas sexuales, como si fueran grandes contrincantes en el ring de cuatro perillas. Me tinca que son como calientes guerreros, expertos en el cuerpo a cuerpo, marcación férrea en todas las poses, sudor con sudor, fluidos con fluidos. Uf. Tranquila, Jessica, tranquila. Es que me acuerdo de ellos y me pasan cosas…¿Por qué será?

    Bueno, en fin, siguiendo con nuestro diagnóstico sexual deportivo tenemos por el otro lado a los tenistas: ellos son como tigres pasionales. Despiertan en nosotras calenturas más intensas aún, pues en la cancha son solo dos y la cámara los toma todo el tiempo, cada vez que le pegan a la pelota y anotan un punto. Y tienen esas miradas llenas de instinto animal, concentración al máximo, desafiantes y eróticos a la vez. Ojos de tigre.

    Con esa velocidad que le dan a la pelota –que me parece algo milagroso-, no me quiero imaginar cómo te pueden anotar los tantos en la cama. Con una calentura sin igual, ay, mamita, así yo quiero estar 40 a 30 toda la noche, sin tregua, ir de un lado a otro, de derecho y revés en esos cuerpos, hasta que de tanta desesperación te quiebran. El saque, digo. Y después de cada devolución, un merecido clímax, al ritmo de los gemidos que emiten en cada golpe. Los han escuchado, ¿cierto? Presten atención si aún no lo han hecho y verán como gritan: “¡Ha! ¡Ho! ¡Ha!”. ¡Quién no se calienta con esas expresiones! Al final parece que acabaran en cada game. Bueno, con esos físicos impresionantes cualquiera se calienta. Y, qué le vamos a hacer chiquillas, lo que nos queda es seguir deleitándonos por televisión. Y acordándonos todo el rato de esos gemidos. Y cuando eso pase, una sonrisa cómplice se dibujará en nuestros rostros y, así como ellos, terminaremos muy transpiradas después de cada set. Claro que, afortunadamente, sin movernos de la cama.