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    02.12.2013

    Diez consejos para volverse excitante

    pareja

    ¿Se puede saturar el sexo en la pareja? Sí. Por lo general, cuando comenzamos a intimar, todo fluye. Pero luego, después de algunos años de estar emparejados, el deseo no es el mismo. En este caso necesitamos recurrir a nuestra lista de salvataje amoroso. Chiquillas, tomen nota. Porque si con estos diez tips no levantamos al niño rebelde, pues entonces no lo levantaremos nunca:

    1. Sale de la casa. Es primavera, así es que sale. Ponte mina total y júntate con tus amigas. Necesitas partir saliendo y creando en él la necesidad de echarte de menos. Y vuelve a la casa feliz de haberte divertido, que vea en tu rostro a una mina divina, llena de vitalidad, bella. No le transmitas en ningún minuto que lo único que te importa en la vida es que te pesque. No, por favor. No, no y no. Lo primero eres tú.

    2. Una vez que ya se está preocupando por tanto desinterés, invítalo a salir. Dile que vayan a comer, a bailar, a mirar atentamente la luna, donde quieras. Y conversa con él sólo de sexo. Toda la velada. Si van al cine, vean una película erótica o romántica caliente. Implica que el horno se está encendiendo.

    3. Llegando a la casa, antes de acostarse, sírvele un cortito de whisky o algo para distenderse. Luego te acercas y comienzas a besarlo apasionadamente, no importa que no entienda nada ni que te mire como bicho raro: HAZLO. Te aseguro que, si es relativamente normal, en un momento agarrará papa (y otras cosas). Luego lo empiezas a acariciar. Lentamente. Hasta llegar allí, suave, poniéndole color, apasionada.

    4. Si ves que no pesca, se hace el leso y se va con alguna excusa, tales como “ey, espera, igual estoy reventado, mejor voy al baño”, no importa. Lo esperas, ya desnuda, poniendo una pose fabulosa, de pornostar elegante, y cuando sale lo atracas sin dejarlo escapar. Sé que no es sencillo. Puede que esto del atraque te resulte complejo. Pero te quiero estimular: vamos, amiga, saca a esa perra que hay en ti, oblígalo. No hay nada que una mina no pueda hacer para calentar a su macho.

    5. Debes lograr que se deje llevar. Y si no pasa nada, bajas lentamente y lo besas despacio. Usa tus manos. Dale un buen rato de sexo oral. Verás que poco a poco, aunque esté reventado y etc., lo va a empezar a disfrutar. Se relajará. Es humano. Y es en ese instante que la cosa empezará a elevarse.

    6. Sé que romper el hielo es lo más complicado. En este caso, necesitamos hacerlo sí o sí. Si ves que el ataque sexual no funciona, no te des por vencida. Estimúlalo con tu actitud. Mantente firme, chora, moderna. Hazte la coqueta y trata de verte bien. Juega casualmente con sus zonas sensibles.

    7. Si la cosa está realmente difícil. Dale, apaga la luz. Motívalo a oscuras. Sírvele otro whisky, que lo tome al seco. No te pases del límite que puede ser catastrófico. Si se entona, prendes la luz y le muestras parte sustancial de tus calzones.

    8. Trata de no cohibirlo tampoco. No eres una bestia erótica, eres su pareja. Sé fina, logrando, eso sí, que deje de verte como una dueña de casa. Que te vea con instinto carnal. Es la meta.

    9. La otra alternativa, hablamos de una alternativa desesperada, es calentarte tu misma antes de que él llegue. Hazte cariño. Deja volar tu imaginación erótica. Date placer con lo que sea. Y si él llega de pronto, te lanzas sobre él y lo devoras.

    10. Por último, sólo recordarte que volver a tener una vida sexual plena con tu pareja no es imposible: todo está en tu mente. Busca allí y encontrarás la pasión perdida.