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    16.12.2013

    Fotos calientes

    luli

    Esta semana mucho se ha hablado sobre las fotos eróticas de famosas que están dando vueltas por la red. Pero habría que hilar más fino y analizar cosas como: dónde se las tomaron, quién las tomó, con qué fin lo hizo, etc. En estos casos, la de Antonella y la de Luli, es evidente que una fue un accidente y la otra un plan para hacer ruido y ganar pantalla. Por lo pronto prefiero que ustedes saquen sus propias conclusiones.

    Pero lo que sí puedo decir, y con propiedad, es que cada día aprendo más del morbo social que inunda nuestras redes sociales. Porque gracias a esta comparación, digo, la de Antonella y Luli, podemos verificar que no basta con sacarse fotos eróticas y hacer poses de pornostar del mercado sexual, sino que sólo necesitas una foto tomada en un momento casual, algo así como un descuido, esa donde se te vea un pedacito de tu pezón, y serás catapultada a la fama. Y luego las modelos por accidente se pondrán a gritar: “¡NO! Qué terrible, cómo me pueden sacar esta foto que más encima lo que muestra no se ve ni siquiera sensual. Es más, se ve como deforme. Yo no la tengo así, es la pose que no me favorece, etc”. Bueno, déjenme decirles que pareciera nada de eso le importa a la gente.

    Sacarse fotos de cualquier tipo, como esas típicas auto-foto, la lleva en las redes sociales. Claro que quiero hacer un llamado a los auto-retratistas. Lo que pasa es que para los promiscuos que consumimos estos fetiches, es muy importante que tengan en cuenta que, si van a hacerlas, por favor consideren que nosotros no somos adivinos ni tampoco somos amantes del arte abstracto como para estar imaginándonos las cuestiones que suben. O para tratar de descifrar si lo que se ve es un pedazo de clítoris o un pene dado vuelta. Es que las fotos con mala calidad nos estresan. Y evidentemente no calientan ni a un preso. Esa distorsión de genitales, ese poto con un indescifrable objeto colgante, esa imagen turbia y oscura como de motel pobre, terminan por angustiar. Nadie se pone ardiente con la mitad de un pezón borroso. O con la vista accidental de, prácticamente, una trompa de Falopio. No sé, al menos yo no. Ni aunque fuera un hombre y maniático sexual. De manera que al final las supuestas fotos prohibidas son una lata y no cambian la vida sexual de nadie. Uno las termina por descartar y ver cosas mejores, con erotismo bien hecho. O ver cualquier otra foto, pero que se vea con claridad. Ojalá la gente no se siga poniendo como loca con una pechuga fotografiada a escondidas. No hay que ponerse a reenviar esas imágenes porque eso da fama inmerecida. Propongo que si alguien quiere calentar al mundo con una fotito, lo que tiene que hacer es sacársela bien. Una bonita pose, el buen trasero en primer plano, brillando, en pelotas completa, su teta loca disparada por otro lado, cara de ninfómana, labios abiertos. O, por último, que los que se vayan a sacar estas fotos lo hagan desde un buen ángulo. Que se vea todo. Y que todos disfrutemos de verdad. Quizás ahí estas fotos puedan llegar a erotizar.