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    24.12.2013

    Tips para llevarme a la cama

    jessica

    Ha llegado hasta mis oídos un rumor que se originó en las oficinas kafkianas de la redacción de este diario: parece ser que, modestamente, allí muchos tienen sueños eróticos conmigo. Por lo menos eso es lo que me confesó el hombre con quien coordino mis columnas. Dice que lo comunica con respeto. A mí me causa gracia. Porque estoy segura que si alguno de la redacción estuviera conmigo entre las sábanas o me tuviera acostada sobre su escritorio en este preciso instante, en lencería, y llamándolo con el dedito tipo loba en celo, lo que más le gustaría es faltarme el respeto. Dejar los protocolos de lado, sacarse la camisa, chasconearse y besar mis labios apasionadamente, mis pechugas, mis nalgas, recorrer con su lengua todo mi cuerpo, y decirme cochinadas de esas que sólo nos decimos cuando la calentura es máxima y nada importa más que sacársela de una vez.

    Entonces estaba pensando que yo podría ser, en esta Navidad, el regalo para algún hombre que sueñe conmigo. Un hombre que quiera tener sexo con Jessica Alonso y concederle el deseo. Para eso deberá tener en cuenta algunos tips que les daré para que me lleven a la cama.

    Me gusta que, en un principio, me hagan reír. Me gustan los tipos divertidos, alegres, con historia, tipos de mundo, con mística. Si me invita a salir a algún lado, por ejemplo, me gusta que “antes de”, simule que no está desesperado. Me excita que no me lo haga saber, que aunque los dos sepamos que pasará lo inevitable, porque estamos ardiendo por dentro, que dilate la previa y me mantenga obnubilada con sus palabras. Sobre todo me gustan los tipos inteligentes que te calientan con sus anécdotas, por más que no sean eróticas. Es su forma lo que me atrae, su mirada, su voz, su sonrisa.

    Una vez un misterioso periodista vino a mi departamento y me hizo una entrevista. Era de este diario. Luego comencé, justamente, a trabajar en este diario y nunca se lo dije: él tiene todo lo que les contaba anteriormente. Yo creo que lo sabe, pero me gusta así, me gusta fantasear, tal vez, algún día…

    Bueno, uf, continuando con las recomendaciones para que yo sea tu regalo navideño, cuando ya estemos instalados en la hoguera del amor, prefiero no entregar muchos datos para que me conquistes, porque si te digo cómo tienes que actuar sexualmente entonces dejarías de ser tú mismo y empezarías a ser una especie de títere mío. Se vería sobreactuado y poco espontáneo. Siempre que uno se transforma en lo que le dijo el otro que sea, al final lo único que consigue es hacer el ridículo y no disfrutar del minuto presente que es lo más sabroso, conocerse allí donde las papas queman y descubrir poco a poco cómo te hace el amor. Eso es, por lo menos para mí, lo más excitante del encuentro. De manera que ya lo saben, queridos admiradores. He dejado aquí el desafío para que yo sea tu regalillo navideño. No demores: juégatela, sorpréndeme, hazme reír y gozar. Pero todo a su tiempo, poco a poco. Y, lo más importante: sé tú mismo. Eso es lo que más me gusta de un hombre. Nada más que decir. Ojalá yo llegue a ser un gran regalo para ti. Quién sabe. Feliz Navidad.