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    13.01.2014

    Lo digo y qué: Soy una multiorgásmica feliz

    orgasmo

    Quedé impresionada a raíz de una noticia de una señora que tuvo que ser internada de urgencia por un orgasmo que no tenia final.

    Fue a tal punto que tuvieron que asistirla los médicos de turno, que obviamente estaban anonadados y no podían entender la situación. Pensaron que estaba en trabajo de parto, pero no, pues, resulta que estaba acabando tanto pero tanto que, valga la redundancia, no acababa de acabar.

    La cosa es que después de tres horas por fin se detuvo su éxtasis que, más allá de ser algo placentero, parecía negativo porque la mujer ya lo estaba pasando mal y decía que le dolía todo el cuerpo.Tremendo.

    Entonces, yo me pregunto: ¿Será bueno esto de ser tan multiorgásmica?¿Será perjudicial para la salud? ¿Los orgasmos podrían llegar a convertirse en una droga adictiva y legalizada? ¿Y, en ese sentido, puede ocurrir que una tenga una sobredosis letal de lo que los franceses llaman “petite mort” (la pequeña muerte)?

    La verdad es que no sé muy bien si, al final, la cuestión te hará mal a la salud y todo eso: yo lo único que sé es que me encanta tener orgasmos.

    En mi vida he pasado por varias etapas. Por lo general siempre me excito por algún motivo: roce, beso, películas, etc. Es raro que pasen muchos días sin tener aunque sea una pequeña excitación.

    Claro que en verdad sí hay meses más calientes que otros. O semanas más ardientes que otras. En ocasiones, cuando ando como loba en celo por ejemplo, cualquier cosa que pase por delante me calienta. En serio. Incluso andando en bicicleta puedo estar teniendo orgasmos constantemente…¡Es una cosa de locos! Para mí que debe ser mental también, no sé.

    Y ha habido oportunidades en que me preguntan cuál es mi récord de orgasmos diarios y yo he preferido no responder. No porque me de pudor -ustedes podrán comprender que de pudor yo ya no tengo nada de nada-, lo que pasa es que mi respuesta parece chiste. Porque cuando respondo que he tenido días enteros teniendo orgasmos constantemente, sin dejar de estar excitada ni por un segundo, todos se largan la media carcajada y me dicen algo así como: “Ellaaa, la Superwoman…”. Y, bueno, por lo mismo prefiero mentir para no quedar en ridículo y una vez más confirmar que a la gente le gusta que le mientan.

    Qué quieren que les diga, lo que respecta a mí, me fascina venirme. Lo haría todo el día, sin parar, dedicaría interminables horas a experimentar un montón de “petites mortes”. Uno tras otro. Considero que es el máximo placer de la existencia. Nada lo iguala. Una se transporta a un mundo maravilloso, ve estrellas en el cielo propio, ríe, llora, salta, se mueve, se queda muerta, pierde los estribos. Es el mejor enloquecimiento.

    Eso sí, no puedo negar que seguiré mintiendo cuando me pregunten por mi récord. Lo haré para acomodarme más a la sociedad chilena y no quedar como loca o trastornada o ninfómana o calentona. ¿Me entienden? Pero que quede claro: con el tema de acabar, no voy a dejar nunca de acabar.