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    15.05.2012

    #TwitterDemocracia

    Twitter es lo más democrático que conozco. No hay condición sexual, cultural, etnia, sexo ni edad. Podemos llegar de igual a igual a cualquier persona en el mundo. De hecho, ni siquiera existen los “6 Grados de Separación”. Eso me gusta.

    Pero no todo es miel sobre hojuelas. Esta igualdad y transversalidad nos dan suficiente poder para disparar a diestra y siniestra sin temor, sin contemplaciones… faltando el respeto y generando daño innecesario. Lo hemos visto (o leído) en varias ocasiones. Nos ampara un cierto grado de anonimato.

    Debo reconocer que he sentido alguna tentación especial por trollear (es como bulling en la red) a algunos personajes, pero lo hago frontalmente desde mi cuenta @silvia_gascon sin pseudónimos ni escondiéndome en un avatar caricaturesco. Doy la cara y me hago cargo de mis dichos. Como debe ser. Eso es de mujercitas y hombrecitos, como me enseñaron desde niña.

    El opinar, criticar o aportar es un ejercicio libre y democrático, pero cuando se hace desde un pseudónimo es casi como tirar piedras con pasamontaña o esconderse detrás de algún tipo de inmunidad. ¿O no?

    Otro aspecto que me atrae (o intriga) de Twitter es ese espejismo que puede generar. Nos dejamos impresionar por el poder de las redes sociales, a veces sobrevalorándolas. Un buen ejemplo es lo que sucedió el fin de semana en las Primarias de Providencia (aunque estemos en nuestro querido Concepción, esto es parte de dejar de mirarse el ombligo y dar un vistazo a lo que sucede en otros lugares).

    Un resumen: 3 candidatos, con fuertes presencia en medios y redes sociales (@CBellolio 26.876 followers, @josefaerrazuriz 2.812 y @Jinsulza 2.235). Las expectativas… participación de unos 10.000 votantes, uno de los 3 candidatos como seguro ganador.
    ¿Y qué pasó?… 3.600 votos, el que iba como ganador seguro (y con más presencia en medios y redes sociales) queda en segundo lugar. Finalmente quién gana… una señora, dirigente vecinal con gran presencia personal (y no virtual). El contacto cara a cara venció la presencia en redes sociales. Una lección.

    Contar con una gran cantidad de followers y la influencia en Twitter no está garantizada. No es suficiente gritar a través de las redes sociales, necesitamos ver, escuchar y tener contacto real con otras personas. Si queremos realmente ser una influencia y provocar cambios (de la naturaleza que sean) no es suficiente hacerlo en 140 caracteres.

    Lo virtual… por un ratito no más. Además de opinar, hay que ponerse en acción. Es lo que marca la diferencia. Es parte de la Democracia.