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    14.06.2013

    ¿Habrá que comenzar de cero otra vez?

    lunari

    Hace unos días se supo sobre algunos posibles candidatos que existen para hacerse cargo de la banca del Torreón, y los nombres son variados. Sergio Vargas. Sí, el mismo arquero de la Universidad de Chile de los 90 y nacionalizado chileno para jugar por la selección en una eliminatoria mundialista. Mario Lepe, destacado jugador de Universidad Católica, con un no muy grato paso por la banca del primer equipo, aunque sí rindiendo en el área formativa del club. Y Luis Pérez, ídolo colocolino de los 90 tras anotar en el partido con que los de blanco ganaron la copa Libertadores el 91, pero más tarde desechado por una mala campaña como técnico, con experiencia en Segunda División dirigiendo a San Antonio Unido… y alguno otros de los que podría hablar en próximas columnas.

    En fin, el punto no es quien llega, o por qué se fue Lunari. Bueno, en realidad sí, pero para qué hacer leña del árbol caído, aunque no me compro mucho el discurso del tema familiar, acá pasó algo que no se dijo a voz popular, pero todos en estos medios sabemos que la versión oficial no necesariamente es la versión verdadera de las cosas. Pero volvamos a lo nuestro, el punto es que otra vez hay que iniciar procesos desde la nada.

    Al momento de subir a Segunda División muchos pensamos que quizás Christian Muñoz seguiría en el puesto, era algo lógico, quizás no tenía un trabajo tan óptimo para algunos y otros se quejaron del estilo de juego, pero por último se aseguraba continuidad. “Esta es la nuestra”, cantaron otros, pensando en todo lo que podía pasar. Pero no se le renovó y listo. La sonrisa fue amplia, llegaba Ricardo Lunari, qué gran nombre para Valdivia, pero algo raro pasaba con el contrato.

    ¿Una temporada?
    Llega Lunari a dirigir a Deportes Valdivia, qué felicidad. Ricardo no había tenido pasos muy espectaculares por los equipos donde había estado dirigiendo, pero tenía nombre y quería hacer algo importante. Él tenía la sed por algo mayor, sintió que con el Torreón podría despegar y lo vivió, lo palpó; pero comenzaron a pasar los días y algo no andaba bien.

    Para los hinchas más extremistas no era muy buena señal que sólo haya firmado por una temporada. Para los más “cabezones”, lo más inusual era que esa temporada durara solo seis meses. Sí, leyó bien, seis meses. Si quieres tener un proyecto serio sabes que en el fútbol no puedes estar seis meses en un equipo, porque simplemente no alcanzas a desarrollar tu trabajo.

    La promesa era que si Lunari andaba bien y se sentía cómodo, continuaría. Pero las incomodidades al parecer comenzaron temprano. Falta de lugares para entrenar, falta de equipamiento para lo mismo, condiciones paupérrimas en los viajes y para qué ir más allá. Al final, la gota que rebalsó el vaso fue el bullado robo.

    El ex UC quiso, pese a todo, quedarse y lo hizo, dirigió hasta el final y tenía una base, una columna vertebral armada, algunos cambios que se podían dar, pero por lo menos la idea era clara. Hasta hace una semana nadie pensaba mucho en la continuidad del técnico, después de todas las declaraciones era casi seguro que se buscaría la forma para que se quedara.

    Se hablaba de cortados, de los jugadores que ya no seguirían. Diego Parada era uno de ellos, se fue antes que terminara el campeonato y no tenía intenciones de volver. Los otros eran los que el DT no quería, hasta que como un balde de agua fría cae la noticia: “Lamentamos informar que el cuerpo técnico, compuesto por Ricardo Lunari, Sergio Stacchiotti y Emmanuel Lillini, ha decidido no continuar en el club por razones familiares…”

    Ahora caen los candidatos. El tema es que algunos de los jugadores están con contrato. Erick Wiemberg, Pablo Leal, Kilian Delgado e Iván Herrera son algunos de los que siguen en el club, pero va a llegar otro entrenador que va a tener otra idea y va a necesitar a otros jugadores y se comienza a armar todo otra vez y así se repite la historia.

    ¿Los montos para el nuevo cuerpo técnico? Sólo rumores de pasillo y sería irresponsable de mi parte decir algo al respecto, pero sí puedo decir que si se sigue a este ritmo va a ser muy difícil concretar proyectos, las cosas no se dan de una rato para otro, no hay arte de magia en el fútbol, son procesos que deben vivirse y que van a tener que ser trabajados, porque si cada seis meses vamos comenzado de la nada siempre habrá trabajo que fue hecho de más.

    Por el bien del club, por el bien del Torreón, lo mejor es asegurar a largo plazo, no soñar con un ascenso en esta o en la otra temporada, pero sí formar una base que en tres años más nos permita pararnos ante cualquiera y estar orgullosos porque el equipo de mi región, de mi ciudad sale a ganar y lo logra, como aquellos años gloriosos de 1987 y 1988.