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    13.08.2013

    Deportes Valdivia: Hagamos que valga la pena el sacrificio

    valdivia

    Esta semana, porque mi trabajo lo ha permitido, he podido observar los trabajos que hacen los jugadores de Deportes Valdivia que el lunes iniciaron su pretemporada. Esto, porque se trasladan hasta los recintos deportivos de la Universidad Austral de Chile (UACh) para poder realizar trabajos en la sala de musculación y además de usar los gimnasios para actividades con balón de manera recreativa. Todo lo anterior, al mando de alguien que ya estuvo en el Torreón, me refiero a Fernando Mera, quien en vez de seguir con una carrera futbolística, se dedicó a estudiar y hoy es profesor titulado de la UACh, y desde su área llegó al club a aportar con todo su conocimiento y experiencia. Les ha sacado el jugo y sin un gesto de reclamo por parte de los jugadores, ellos hacen el sacrificio por representar de la mejor manera a nuestra ciudad y región.

    Hace unos meses atrás, Jorge Salazar (presidente del club) y Víctor Cubillos (rector de la UACh) se sentaban en uno de los salones de la casa central de la universidad valdiviana a cerrar el acuerdo que tienen las dos instituciones y que compromete, además de ayuda económica, dos becas para futbolistas del plantel. Gracias a este beneficio –que viene desde ya hace unos años- es que jugadores como Lautaro Peña, Kilian Delgado, Erick Wiemberg y Víctor Hernández; hoy se encuentran cursando la cerrera de Pedagogía en Educación Física y con buenos rendimientos, pese a tener que compatibilizar los entrenamientos y salidas a partidos con los estudios. Deportes Valdivia, en este sentido, se preocupa de lo que pase con sus jugadores y brinda este tipo de oportunidades que muchos de los que hoy juegan, en cualquier club de Chile, no la tendrían.

    El párrafo anterior lo escribí porque hace unos días conversaba con una amiga y ella me contaba que su hijo, un niño de 12 años, le gustaría jugar en el Torreón: “él me dice que quiere ir a jugar a Deportes Valdivia, porque puede entrar a estudiar gratis a la Austral”. Suena frívolo y hasta por conveniencia, pero son cosas que genera el club, el saber relacionarse con la comunidad e impregnar a niños (aunque sea de esta manera) con el sentir de estar ahí, porque Deportes Valdivia le abre la puerta a algo más, algo que quizá para muchos puede ser difícil, como llegar a la universidad.

    Quizás es poco. Pero entre tener esto y no tener nada, es mejor comenzar con algo. Ahora debe comenzar la otra parte, el que la gente comience a ver a los jugadores como los representantes de la ciudad, de su región en otros lugares de Chile y eso debe comenzar con visibilizar a los guerreros que partido a partido saldrán a darlo todo por los colores rojo y blanco que representan.

    Después de uno de los entrenamientos en los gimnasios de la Universidad Austral subí a un microbús (desde el campus isla Teja hasta el terminal de buses o hasta el sector residencial popular de Valdivia es un tramo no muy corto) y en ese mismo móvil iba un par de jugadores, la gente subía y no los reconocía, jóvenes sentados al lado de ellos y como si nada. Bueno, no son estrellas del cine ni salen en la televisión todos los días, pero iba uno de los de casa, uno de los rostros visibles de los valdivianos que hay en el club: Pablo Leal y la gente no lo conoce.

    Si queremos que la gente se interiorice con el Torreón debemos darle rostro al equipo y eso es lo que hoy falta gravemente. Se hace lo posible por ser un ente activo de la sociedad, como lo decía antes, pero la gente se debe ver reflejada en historias de sacrificio, como las que ellos viven habitualmente, la lucha por buscar el sustento o por cumplir sus sueños, historias que están presentes dentro del plantel y que más adelante me gustaría contar. Historias de sacrificios por poder salir adelante haciendo lo que para muchos le es mejor hacer, como jugar fútbol, sacrificios familiares, penurias económicas y otros tantos problemas que al celebrar un gol se olvidan y hacen que sus familias también lo hagan. Esas historias están dentro del plantel y son parte de la comunidad de Valdivia, esas historias son tan iguales a las suyas o mías, estos chicos son nuestros representantes y es tiempo que le demos el reconocimiento que se merecen y los ayudemos, aunque sea solo yendo al estadio a celebrar las victorias junto a ellos o llorar las derrotas golpeándoles la espalda diciéndoles: “no importa, hoy no se pudo, pero mañana estaré contigo otra vez dándote mi aliento desde la galería”.