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    29.10.2013

    Amateurismo y escudo

    valdivia
    (Por Danny Farfal Llancafil)

    Una idea que llegó a Chile por allá por el 2009, cuando un loco del otro lado de la cordillera se vestía de rojo y de la mano de Mayne-Nicholls instaló sus cosas en Juan Pinto Durán. El centro de entrenamiento de la selección chilena de fútbol se volvió un bunker militar de la mano de Marcelo Bielsa, pero él por sí solo no vino a enseñarles a jugar fútbol a los chilenos, no señor, no lo mal entienda, lo que hizo Bielsa fue hacer que los jugadores se crean de una vez por todas el cuento de que son profesionales y se deben a su trabajo, mas sin perder la noción de dónde vienen y a quien representan: eso es amateurismo y escudo.

    El 2011 otro argentino impuso algo similar. OK,  por qué no decirlo, calcado a lo de Bielsa: Jorge Sampaoli –quien ya había estado en nuestro país dirigiendo a O’Higgins de Rancagua sin un gran éxito- se hizo cargo del plantel de la Universidad de Chile, donde carecían las figuras y eran nombres que por sí solos no sobresalían, pero como equipo ese año lo ganaron todo. El Amateurismo y el Escudo, jugar como en el barrio, esos partidos en que das la vida por el último gol que gana todo y mientras más goles haces eres mucho mejor que el otro, ese amateurismo donde si te pegan sigues igual, total quieres ganar y da lo mismo como termines físicamente, quieres jugar y dar todo por la victoria: ese amateurismo me refiero.

    Escudo, identidad. En la película “Gol” –esa donde Santiago Muñez, un latino ilegal en EEUU es visto por un scouting del Newcastle de Inglaterra y pese a la negativa de su padre por dejarlo ir, se va igual y triunfa con las “urracas”- se refleja claramente el sentido de escudo, en una escena en particular: es el primer entrenamiento de prueba de Santi, quiere hacerlo todo, quiere demostrar que es el mejor, pero nada le resulta y tiene un gran problema: no suelta el balón. Quiere jugar solo y llegar al arco sin tocarla con ningún compañero; el entrenador del club lo ve y al fin del tiempo de práctica lo llama y le hace un simple ejercicio, el dialogo es algo similar al que voy a intentar reproducir:

    -Santiago, cuando yo toque el silbato comenzarás a correr para llegar al arco que está en frente y lo harás lo más rápido que puedas, ¿ok?
    - Si entrenador, responde Nuñez
    El DT toca el silbato y cuando Santi comienza a correr le tira el balón por sobre la trayectoria de carrera que lleva el protagonista. El jugador ve pasar la pelota y llegar primero que él al arco, esta historia se repite un par de veces hasta que el entrenador concluye y lo llama para hablarle:
    - ¿Entendiste?
    - Si, debo entrenar más para poder ser tan rápido como el balón, responde el jugador
    -¡No! Dice exaltado el DT, no entendiste nada. Cuando comenzaste a correr y viste que la pelota te pasaba a dejar una y otra vez ¿quién era más rápido?
    - El balón
    - OK, eso hacemos acá. La pelota es más rápida que el jugador, por eso es que llegamos más rápido al arco rival si el balón circula por los componentes del equipo, porque eso somos: un equipo. Acá “muchachito” EL NOMBRE QUE ESTÁ EN EL PECHO (indicando con su dedo el escudo del Newcastle) ES MÁS IMPORTANTE QUE EL NOMBRE QUE ESTÁ EN LA ESPALDA (lugar donde se pone el apellido del jugador).

    Eso es escudo, a eso se referían Bielsa y Sampaoli, jugar por amor al club, por amor a la camiseta y a la gente que está detrás de esta. Eso es lo que no debemos perder en el fútbol chileno, el que nuestros jugadores lo hagan por amor al club que defienden y con el amateurismo de dejarlo todo en la cancha por esos colores.

    Ahora en lo local, los jugadores han demostrado que poco a poco van inculcando en los más nuevos el amor por Deportes Valdivia, el amor por el Torreón. Los chicos hacen todo lo que está a su alcance para poder dejar todo en la cancha, con ese amor a los colores y ese sentimiento de pertenencia que en algunos se ve más que en otros, mas la generalidad muestra que son más los que están en ese puesto, el problema es que el amateurismo se debe mantener en la cancha y para los jugadores, no es para el resto de la ciudad, lo leyó bien: NO DEBEMOS SER UNA CIUDAD AMATEUR.

    La fecha de local del 26 de octubre estuvo a horas de suspenderse, y con todos los problemas que esto puede traer al Torreón, si bien el motivo de esto fue un paro de funcionarios municipales y por motivos justos y comprendidos por gran parte de la ciudadanía, la autoridad podría haber facilitado al club el Estadio Félix Gallardo (es el recinto que más se ha usado para partidos de Deportes Valdivia desde el 2010), los funcionarios del club conocen bien su funcionamiento y todo lo que se tiene que hacer para su correcto uso, pero no. Pensaron que era una “pichanga de barrio” como leí por ahí, que era un partido más de los equipos de barrio (no es mirar en menos, pero es diferente un campeonato local con un campeonato ANFP, es fútbol profesional digan lo que digan, les guste o no), pensaron que suspender un partido de estos era igual a suspender una pichanga con los amigos, que es cosa de hacer una “llamadita” y listo, no señores, acá no es tan fácil la cosa. Las multas en dinero y los puntos, además en un par de sanciones disciplinarias que pudo tener el club y que son bastante fuertes. Pero que va, si en Valdivia la autoridad hace nada por el deporte, esperan resultados, pero no se la juegan por apoyar.

    Ese día en el entretiempo del partido contra Trasandino se presentaba la serie sub10 del club, niños de 10 años jugando contra su similar de Deportes Temuco y con toda su familia y amigos viéndolos desde las tribunas, ese día pudo ser decisivo en la vida de un niño, pudo marcar su carrera para siempre, pero se le privó de eso, porque para algunas de nuestras autoridades es solo un grupo de tipos corriendo tras una pelota y otro grupo de gente gritando. Algunas de nuestras autoridades no entienden que el fútbol es un vehículo de movilidad social, que pelear por un estadio de categoría para la ciudad traerá consigo una mayor motivación para hacer deporte, espectáculos deportivos de mayor envergadura y consigo recursos para Valdivia, será un atractivo más para el turismo.

    Algunos no entienden que tener un club profesional implica tener series de formación, son niños que en vez de estar en la droga o en el alcoholismo van a estar preocupados por entrenar para que el profe los cite a jugar, implica que familias puedan salir de la pobreza porque sus hijos reciben un sueldo como jugadores, implica que muchos niños cumplirán sus sueños, esos sueños que mucha veces se hacen inalcanzables por gente que tiene un poco más de poder y que les da lo mismo como esté el resto, ocupan (prefiero decir ‘usan’) los altos cargos para devolver favores políticos y apitutar a la mayor cantidad de amigos y conocidos: DE ESE AMATEURISMO ESTAMOS CANSADOS.

    Disculpen la extensión, pero uno se cansa de ver que siempre son los mismos ineptos e incompetentes que hacen nada y a la hora de celebrar son los primeros en subir al carro.