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    17.09.2014

    Lo que no entendemos del fútbol…

    Fotografía "Francisca Hamati
    (Por Danny Farfal Llancafil)

    Hace 3 semanas todo Valdivia saltaba. El equipo volvía con 3 puntos de oro en su incursión a la tierra salmonera. Se venció a Puerto Montt en su casa, no podía ser un mejor comienzo, bueno, salvo por el incidente en una población aledaña al Chinquihue donde, desafortunadamete, Pablo Leal recibe el impacto de lleno en su frente de una botella que, luego de romper una de las ventanas del bus del plantel, pasa por sobre Kilian Delgado y como llevando su nombre escrito, lo encuentra.

    En fin, un buen augurio para este torreón modelo 2014/2015. Sin embargo, tocaba algo un poco más pesado, el peso del primer partido de local. Nadie sabía cómo jugaba Maipo Quilicura, así que el resultado de la primera fecha de ellos fue una referencia a la hora de plantear el encuentro. En realidad plantear el encuentro no es tan así, este equipo, con Luis Landeros a la cabeza, se ha encargado de darnos una identidad: sabemos que donde se juegue y sin importar quién sea el rival, se sale con la misma convicción de dejar la vida en la cancha, recuperando balones lo más cerca del arco rival y evitar que se llegue al propio. Un buen volumen ofensivo que se homologa a la hora de defender.

    Maipo Quilicura, justo unos días antes del partido vive un trágico momento, la muerte de Carlos Barra, lamentable y, me imagino, doloroso para el club. En Valdivia se optó por el respeto, pero la organización no pudo posponer el encuentro más allá de unas horas, suficientes para que los capitalinos puedan despedir a uno de los suyos y viajar. No era lo mejor jugar así, pero al parecer el jugar en memoria de su compañero les hizo pujar más de lo común. Valdivia en la segunda fecha no tuvo como romper el cerco que puso la escuadra verde, el cero se hacía presente en el marcador y así se despedían dentro de la cancha, sin goles, sin nada. Un punto que para ellos fue un logro, 2 puntos menos que Valdivia daba casi por sentado.

    Ok, si el equipo metropolitano se cerró atrás, Linares iba a salir a buscar los puntos de local, iba a ser un partido más abierto y por lo menos se iba a poder llegar al arco. Dicho y hecho. Linares salió en busca del partido desde el primer minuto, mas se encontró con un equipo que sabía tener la pelota y generarse oportunidades. Este es el punto donde me da un poco de rabia. Cuando la pelota no quiere entrar, ni el mismo Pelé va a ser capaz de hacer un gol… ese capricho que le da a la redonda con un equipo. Valdivia llegó por lo menos unas 10 veces de manera clara al arco, con toda la disposición para patear y sin obstáculo más que el portero. El marcador para los nuestros quedó en cero. Deportes Linares, con 4 llegadas claras, convirtió un gol. 1-0 para los locales.

    Provincial Osorno es un equipo con historia, pero que hoy milita en Tercera B del Fútbol Amateur. La rivalidad entre los lecheros y los del Torreón siempre ha estado. En basquetbol, en fútbol o en lo que sea, es agua y aceite. Un amistoso (de esos mentirosos que son a muerte) jugado el martes 16 terminó con un marcador de 2 a 0 para Deportes Valdivia. Los delanteros no hicieron goles. Pablo Leal (si, el mismo del botellazo) y Nahuel Donadell (ese enano bendito nacido en Unión Española y que esperamos que explote jugando en Los Ríos) marcaron los goles. No andan en racha los muchachos, pero confiamos en que cuando les salga uno, no los pararán. Me refiero a Maxi Alaniz, Bernardo Campos, Salvatore Abarca y Sergio Vergara. La confianza está en ustedes. Sé que en la próxima fecha, su historia cambiará para bien muchachos. Un triunfo en Osorno que vale la pena mencionar.

    Ahora, cómo un equipo jugando bien, haciendo todo a la perfección de como el técnico lo planteó en el papel, no gana… es una de las cosas que tiene el fútbol, que lo hace lindo, que lo hace interesante. Es una ciencia que no tiene lógica, la estadística no corre, las predicciones son anécdotas. No importa cuán bien puedes jugar, no importa si tienes al mejor jugador del mundo en el equipo titular, si la pelota no quiere un romance con la red del fondo del arco: es una batalla perdida.

     

    Crédito fotografía: Francisca Hamati