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    21.10.2014

    El enemigo interno

    valdi
    (Por Danny Farfal Llancafil)

    El valdiviano, en su generalidad, es resultadista, le gusta que todo sea ahora. El valdiviano no es una persona que le guste vivir procesos, prefiere que todo ande a medias, pero que ande cuando él quiera. El valdiviano es de doble discurso, por un lado te apoya y por el otro te apuñala. El valdiviano es un ser especial, entiende el fútbol a su pinta y en sus reglas, no se puede discutir mucho porque se creen dueños de la verdad absoluta.

    Bien digo en su generalidad, porque no todos son así:

    ¡Ok, me equivoco al decir eso, es menos del uno por ciento el que es así!

    Lo que pasa es que algunos valdivianos, y sobre todo estos, son gritones. Les gusta hacerse notar, ellos hablan y saben más que el resto, pagan su entrada al estadio sólo para poder criticar al equipo y pedir la salida del técnico y jugadores que a él no le gusta. Bueno, por lo menos paga su entrada, otros repiten lo que dicen algunos en redes sociales y asocian tiempos actuales con tiempos pasados (que poco tiene que ver hoy por hoy), meten a todos al mismo saco y critican desde la comodidad de su casa tras la pantalla de un computador.

    Es triste pensar que muchas personas se dejen influenciar por estos “personajillos de mala muerte” que están en todos los clubes del fútbol chileno, se hacen pasar por hinchas, pero solo quieren que se haga lo que ellos quieren, se creen el centro de atención y el fútbol, el fútbol nada. Conocen poco y nada del tema, no entienden procesos y no saben leer una formación en cancha. Deportes Valdivia lleva 2 temporadas jugando con un mismo esquema, es el proyecto transversal que tiene el club, desde el primer equipo, hasta la serie más pequeña de la escuela de fútbol juega con un 4-3-3. Sin embargo, por las redes sociales insisten con que el equipo juega con un solo delantero.

    Hay gente que habla porque quiere hacerlo, no miran procesos, viven de resultados. Para mi es más importante tener una buena base formativa que jugar en Primera B, no me mal entienda, llegar a la división de más arriba es un sueño y quiero vivirlo ahora, pero hoy la ciudad no está preparada para eso. No tenemos recintos deportivos acorde a lo que se necesitaría, la infraestructura para entrenar es pésima, se hace lo que se puede con lo que se tiene. Las autoridades poco y nada hacen por el club profesional, los amateur tiene más privilegios, y como no, si son más votos al final del día.

    Aun así el Torreón se ha encargado de sacar jóvenes adelante, sin importar el resultado de cada fin de semana hay cientos de niños que están viendo sus sueños hacerse realidad, a puro “ñeque” como se dice por acá. Los mismos jugadores del primer equipo son profes de la escuela, otros ex futbolistas tiene a cargo el fútbol joven que fin de semana tras fin de semana da que hablar, se paran de igual a igual ante equipos que llevan años trabajando con series menores, no sé si eso se daba hace algunos años atrás.

    Es fácil criticar procesos desde la tranquilidad de la casa, es fácil culpar a técnicos y jugadores por errores cometidos, pero nos olvidamos que ellos, tal como nosotros, son personas y se pueden equivocar. Estimados, lo que hace grande a las personas no es nunca caer, sino saber levantarse una y otra vez después de cada caída, y aunque sean mil veces las que haya que pararse, se hará, porque este proyecto seguirá adelante pase lo que pase, contra todo y contra todos. ¡Vamos Torreón!

    PD: No se cómo le dediqué palabras a ese 1% que casi ni existe y menos creo que entienda esto.