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    09.05.2012

    ¡Aún tenemos Hualpén, ciudadanos!

    Voy a requerir su cooperación para el siguiente ejercicio: Si menciono Patria Vieja, Reconquista o Patria Nueva, ¿qué es lo primero que se le viene a la mente? Probablemente, su respuesta será “la Independencia de Chile”. Sin embargo, si usted pensó en la Feria Libre de los viernes ó en “Las 4 Canchas” antes que en cualquier momento histórico, es probable que sea oriundo de aquella vieja, querida y estigmatizada amalgama de barrios ubicada justo entre Concepción y Talcahuano, mejor conocida como Hualpencillo.

    Como muchos de los actuales barrios de la Pencópolis (odio usar términos como “Gran Concepción” o “Concepción Metropolitano”, pero eso es harina de otro costal), el sector de Hualpencillo nació en terrenos previamente dedicados a la agricultura. En este punto se presenta una de las primeras particularidades de la zona, ya que poblaciones como Lan-B ó Lan-C deben su peculiar nombre al traslado de ubicación del “Aeródromo de Hualpencillo” (lo que dio origen al actual Aeropuerto Carriel Sur). El hecho que motivó el masivo poblamiento de un sector mayoritariamente ocupado por fundos y chacras fue la gran destrucción que dejó el Terremoto de 1960 en nuestra zona.

    Con el paso de los años, las edificaciones se multiplicaron, y muchas familias de distintas comunas aledañas empezaron a hacer su vida en Hualpencillo. La gente se asentó en el lugar, hizo amistades, compartió buenos y malos momentos… En fin, germinó una verdadera “vida de barrio”, ese concepto que hoy los condominios buscan desesperadamente recrear. Es aquí donde, creo yo, empezó nuestro propio “proceso de independencia”.

    Patria Vieja

    A principios de la década de los 90, el crecimiento urbano de Hualpencillo y las estimaciones de población hicieron que cumpliera ciertos requisitos para convertirse en una comuna independiente. Algunos movimientos ciudadanos apoyaban esta idea e hicieron gestiones para concretarla, sobretodo considerando que los sectores de Chiguayante y San Pedro parecían tener éxito siguiendo el camino de la autodeterminación.

    Reconquista

    Sin embargo, una tenaz resistencia del municipio de Talcahuano (a cargo del sector desde sus inicios) impidió la separación comunal. Las elecciones municipales de 1996 eran testigo de 2 nuevas comunas (Chiguayante y San Pedro de la Paz) que elegían alcalde propio por primera vez, mientras que los hualpeninos veíamos cómo el mismo alcalde se repetía el plato una vez más.

    Patria Nueva

    Las razones por las que resurgió la separación de Hualpencillo fueron más políticas que sociales. Consideremos que en el año 2000, las 3 primeras mayorías en el Concejo Municipal de Talcahuano eran de la Concertación, y existía una fuerte rivalidad entre el alcalde Leocán Portus y el otrora concejal oriundo de Hualpencillo,  Marcelo Rivera. Como toda alianza política que pretende buscar el poder, la Concertación eventualmente encontró la fórmula para quedarse con 2 comunas. Luego de un proceso que en ningún caso consideró un plebiscito como elemento para legitimar la decisión, la “Operación Matar 2 Pájaros De 1 Sólo Tiro” finalizó en Marzo de 2004, convirtiendo al vilipendiado Hualpencillo en la nueva comuna de Hualpén.

    De ahí en adelante, el progreso llegó en forma de semáforos, calles pavimentadas y plazas con vegetación abundante. La gente comparaba el avance experimentado con el pasado lleno de calles con huevillo y veredas polvorientas, y premiaba al ahora alcalde Rivera otorgándole la reelección luego de una avasallante victoria en las elecciones de 2008.  Sin embargo, la acusación contra Marcelo Rivera y su posterior detención ensombrecieron su gestión y devuelven a Hualpén a las crónicas policiales, esa parte del diario que nos cuesta abandonar.

    Resumiendo, la historia del Hualpén moderno es relativamente corta, lo que no significa que no sea interesante. La indiferencia histórica de las autoridades de Talcahuano hizo que se generara una identidad propia del lugar, cuya formación fue alentada con orgullo por la mayoría de sus habitantes. Quizás el “escándalo Rivera” contribuya a que Hualpén sea nuevamente conocido por cosas negativas, pero quiero creer que el futuro de las comunidades está por sobre el destino de sus autoridades. Si estoy en lo correcto, tenemos Hualpén para rato.